El reclamo
- Autorización
- Para reclamar los cadáveres, los interesados deben presentar una autorización del Ministerio Público.
- Advertencia
- Las funerarias no podrán reclamar los cadáveres directamente. Se hará en el lugar destinado para tal fin, en la Morgue Judicial, cuando se presente la autorización escrita, otorgada por el familiar autorizado para el retiro.
- Requisitos
- Las personas deben presentar el certificado de defunción completo y firmado por el médico que practicó la necropsia.
- Otros datos
- Deben presentar copia de cédula o certificado de nacimiento del difunto, y copia de cédula de la persona autorizada para retirar el cadáver.
- Reclamo
- El reclamo se realiza en la sección de defunción de las morgues judiciales.
- Salvedad
- Ningún funcionario de las morgues judiciales es responsable del destino del cuerpo o los restos humanos, una vez estos salgan de las respectivas instalaciones.
- Preparación
- En la Morgue Judicial no se preparan cadáveres.
Unas 11 horas después de su muerte, Olmedo Vega, de 60 años, era depositado en una tumba en el cementerio de su pueblo, en la región de la península de Azuero. Es que así es el ritual en los sepelios de la mayoría de los campos del interior del país, donde los familiares se esmeran por sepultar a sus muertos; un panorama muy diferente al que se vive en la ciudad capital.
La situación en el área metropolitana, que incluye a Panamá y Colón, es totalmente opuesta a la del resto del país, pues en algunas ocasiones los cadáveres no son retirados por sus familiares o, sencillamente, no son identificados, lo que provoca un problema: el hacinamiento en la morgue.
Informes del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF) del Ministerio Público indican que hasta la primera mitad del mes de abril de 2013 hay en las morgues de todo el país 28 cuerpos sin reclamar.
La morgue de la provincia de Panamá encabeza la lista con 10 cuerpos, de los cuales ocho son masculinos y dos femeninos. Seis de estos cuerpos están sin reconocer, y hay cuatro identificados.
Humberto Mas Calzadilla, director del IMELCF, manifestó que la mayoría de los cuerpos no reclamados fueron muertos por situaciones o conflictos criminales, por lo que quienes identificaron estos cuerpos o sus familiares tienen temor de ser investigados por las autoridades.
Declaró que, en otras ocasiones, los parientes no retiran los cadáveres pues no cuentan con la capacidad económica para cubrir el funeral; en otros casos, se da el trauma familiar de no aceptar la muerte. El fenómeno también se da cuando los cuerpos no logran ser identificados, lo que hace que hasta que la investigación no lo determine, los cuerpos deben permanecer en la morgue.
Mas declara que las morgues judiciales son las responsables de recibir, depositar y custodiar los cuerpos enviados por el Ministerio Público.
Además, explicó que las mismas están sujetas a practicar necropsias y todos los análisis y estudios complementarios necesarios para establecer la identidad y causa de muerte, pero para que un cuerpo se declare como no reclamado, tendrán que pasar 30 días desde que el cadáver llega a la morgue, después de esto se lo comunicará al Ministerio Público.
Luego se realizan los trámites correspondientes para el entierro de solemnidad, esto con la previa coordinación del municipio, destacó.
Actualmente, la Morgue Judicial de Panamá es la que presenta mayor problemas con el hacinamiento, seguido de la morgue del Hospital Manuel Amador Guerrero de Colón.
Situación nacional
La única provincia del interior que presenta una estadística en este tema de muertos no reclamados es Chiriquí, que con ocho cuerpos se sitúa en segundo lugar.
Cinco de estos cuerpos son óbitos fetales (niños de entre seis y nueve meses), y tres cadáveres de sexo masculino, uno de estos está aún sin reconocer, los otros dos son de nacionalidad norteamericana, los cuales no han sido reclamados por la Embajada de Estados Unidos.
En la morgue de la provincia de Colón hay seis cuerpos en este rango, todos masculinos, de los cuales cuatro están identificados y hay un recién nacido. Mientras que en Veraguas existen tres óbitos fetales, y en Coclé hay un cuerpo masculino no identificado.
Muertos de hace años
Tres colombianos, que supuestamente fallecieron a causa de heridas por arma de fuego, en la provincia de Darién, ingresaron a la Morgue Judicial el 27 de enero de 2010, ya tienen más de tres años de estar en la entidad.
Ellos serán sepultados en el próximo entierro de solemnidad, después de que el Ministerio Público diera su aprobación.
En el caso de los cadáveres de extranjeros, que se encuentran en las morgues
los mismos se pueden sepultar en estos entierros de solemnidad, pero con la autorización de las embajadas o consulados de donde procede el muerto, de lo contrario, se mantiene en la morgue hasta que se otorgue el permiso correspondiente.
Así, cuando un cuerpo no es reclamado en la morgue, el IMELCF inicia una serie de procedimientos, entre los que se remiten oficios a la Cruz Roja Internacional, a la Interpol, así como a las embajadas y consulados para que así se inicie la búsqueda de sus familiares, de manera que se pueda identificar el cuerpo.
En el caso de los nacionales, el procedimiento para este ritual se basa en remitir la solicitud del entierro al municipio correspondiente, para determinar el número de fosa y la fecha en que se efectuará el sepelio, también se envían los certificados de defunción al Registro Civil para su inscripción; para estos actos se realiza una ceremonia con la participación de un sacerdote.
Para la entidad representa un costo diario de 100 dólares el tener un cuerpo en la morgue y, para poner un ejemplo, solo en los tres colombianos no reclamados se ha gastado unos 328 mil 800 dólares, un monto bastante alto para la entidad.
En el caso de los 28 cuerpos que actualmente están sin reclamar en las diferentes morgues del país, el costo por día es de dos mil 800 dólares. Entonces solo en una semana el gasto llegaría a los 19 mil 800 dólares.
Aspectos culturales
Milciades Pinzón, sociólogo e historiador, comenta que la diferencia entre la mayoría de las provincias del interior del país y el área metropolitana se debe por una parte a la cultura y por otra a las condiciones sociales de cada región.
Declaró que en los campos se hace todo lo posible para darle "cristiana sepultura" a sus muertos, además, la gente se solidariza con el acto, pues sería imprudente no cumplir con los ritos del sepelio.
Pero, añadió que en el caso de la región metropolitana de Panamá y Colón, la diversidad cultural y los estigmas sociales hacen que el reclamo de los cuerpos sea menos importante o quede en segundo plano.
"El punto está en que algunas familias tienen serios problemas en su núcleo y, por lo general, las personas que comente algún delito salen de esas esferas. Una muerte es tan normal y representa un costo económico que muchos no pueden cargar y prefieren no reclarmar el cuerpo", dijo.