Sociedad

Nuevas esclusas del Canal; una metrópolis bajo el agua

Una vez empiecen a funcionar las nuevas esclusas, la verdadera obra de ingeniería quedará opacada por el paso de los postpanamax. Entre ambas zanjas se requerirán de 4 millones 820 mil metros cúbicos de concreto, lo suficiente para hacer la mitad de la ciudad de Panamá.


José Alberto Chacón (jose.chacon@epasa.com) / PANAMA AMERICA
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Con el concreto que se utiliza en la ampliación del Canal, se podrían erigir 482 edificios de 20 pisos cada uno.

Esta es una cantidad que supera las 217 torres con esa misma altura que existen la capital istmeña, según la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (Spia).

Además, este hormigón es casi lo suficiente, señalan los expertos, para levantar una urbe de las mismas proporciones que la ciudad de Panamá. “Es una obra monumental que debe ser divulgada; cada panameño debe estar orgulloso de esta megaestructura”, dijo Bernardo González, director del proyecto.

La enorme tarea, a cargo de cuatro empresas contratistas que forman el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC), han logrado avanzar un 42% en ambos litorales.

 

Pero más allá de esos números fríos y del atraso de seis meses en los trabajos de ampliación, lo que llama la atención es que esas dos grandes estructuras de ingeniería moderna quedarán bajo el agua una vez empiecen a funcionar las esclusas. Eso, en teoría, debe ocurrir en diciembre de 2014, tras la inauguración de la brecha del Atlántico y en abril de 2015, con la apertura de la zanja pacífica.

Supera la ficción

Es martes y la mañana apenas crece. Luego de hora y media en carretera abierta, sobre un “diablo rojo” y luego en un bus de lujo, un grupo de periodistas panameños ancla en Colón donde se construye una de las dos nuevas esclusas.

Lo primero, visitar cuevas y el área donde se almacenarán las masas de agua dulce que elevarán a los monstruos de acero, conocidos como postpanamax. De inmediato, la experiencia resulta surrealista. Primero porque antes de que ese sitio se convierta en lecho marino, lo único líquido que allí cae son las gotas de sudor de los obreros. De los 4,000 que pululan en el lado pacífico y en el atlántico. Segundo, porque aparte de ellos, nadie más tiene acceso a ese lugar.

Es justo allí, en esas cavernas de hormigón y acero, donde se encuentra una batería de reporteros y fotógrafos . Lucen cascos, lentes y petos que rebotan las luces de las cámaras; transforman el sitio en una escena marciana. Pero no es película... Basta caminar 12 metros bajo la superficie para comprender y admirar la obra maestra de la ampliación: las tinas y ductos que moverán por gravedad el agua y los buques. “Con las tinas de recirculación, que funcionan como motores naturales de las esclusas, se usará 7% menos aguas”, explica González.

Mientras los postpanamax se deslicen sobre las dos nuevas pasarelas acuáticas, cuenta González, abajo, 150 millones de metros cúbicos de agua del lago Gatún y del Chagres empujarán a las bestias metálicas.

Devorador de acero

De vuelta a la superficie, las grúas de cemento se anclan a los múltiples ojos. En cada uno de los trabajos de ampliación se han armado cerca de 40 de estas torres para vaciar concreto, miden 50 metros de altura. Son las mismas que se usan en la capital para hacer las moles que arañan nuestro cielo.

Poco a poco, el calor golpea a los obreros y a los comunicadores. A pesar de que no hay mosquitos o zancudos, el sol pica y también puya la piel, sus rayos son tan finos como los aguijones del insecto que mató a miles un siglo atrás con el inicio de la obra.

La humedad también camina junto con los reporteros, el ambiente es tan caluroso que hace sudar hasta las suelas de los zapatos. Las marcas de decenas de pisadas se estampan en el cemento seco. A pesar de que el sofoco se pega a la garganta, la prensa continúa exprimiendo sus hojas de preguntas, “hay que sacarle provecho”, dice uno.

-¿Cuánto se utilizará en acero?

- “¡Uff! bastante... Para que tengan una idea más clara, en la esclusa del Pacífico se van a requerir de 107 mil toneladas, cantidad que sirve para construir 10.7 réplicas exactas de la Torre Eiffel”, asegura Luis Villarreal, el panameño con más rango en el proyecto.

En el lado donde se encuentra la excursión periodística (Atlántico), la gigante obra engullirá 85 mil toneladas de acero reforzado.

Pero la gula de materia prima no acaba allí porque a lo largo de los 1,800 metros de longitud y los 50 metros de profundidad de cada canal, se han removido 39 millones de metros cúbicos de tierra. “Esta ha sido utilizada para los diversos rellenos dentro del perímetro de la ampliación”, explica Villarreal.

Otro de los puntos alucinantes es cuando se observa de frente la excavación. Da la impresión de estar ante el sambódromo, claro, este será para titanics.

Y ni hablar de las dos murallas paralelas, erigidas en cada lado de las esclusas que servirán de dique para la marina del mundo. Las enormes paredes, que además de formar parte de las tinas de agua para empujar los barcos, miden 25 metros de ancho en la base, y tres en la parte superior.

La travesía y el diluvio de datos culmina, y aunque no se pudo escuchar o ver algún animal exótico, el sonido de un [B]smartphone[/B], durante todo el viaje, lo reemplazó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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