En un hecho histórico, los presidentes de Estados Unidos (EE.UU.), Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, aprovecharon la VII Cumbre de las Américas para reunirse y avanzar a la normalización de las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambas naciones.
La esperada reunión, la primera entre dos presidentes de ambos países en más de medio siglo, se realizó en una pequeña sala dentro del centro de convenciones Atlapa, donde se celebró el evento continental con la presencia de los 35 países del área y de Cuba por primera vez.

Obama y Castro estaban sentados uno al lado del otro, en un formato similar al que se usa cuando el mandatario estadounidense recibe a un presidente extranjero en el Despacho Oval.
El propio Obama reconoció que se trató de una reunión "histórica" y que la historia entre los dos países es "complicada".

"Ahora estamos en condiciones de avanzar en el camino hacia el futuro", destacó Obama.
Obama dijo a su homólogo cubano, Raúl Castro, que "era el momento" de que su país intentase "algo nuevo" en la relación con Cuba porque la política anterior no funcionó.
En ese encuentro el presidente de Cuba, Raúl Castro, le solicitó a su homólogo estadounidense que para avanzar en la normalización total de relaciones es "esencial" el levantamiento del bloqueo y también que se eliminen las políticas para promover cambios en el sistema político de la isla.
"El presidente cubano expresó que es necesario eliminar las políticas de EE.UU. que afectan directamente al pueblo cubano y que están dirigidas a promover cambios en el sistema político y socioeconómico del país", explicó el canciller de la isla, Bruno Rodríguez, en conferencia de prensa.
Tras culminar la reunión, Obama efectuó una conferencia de prensa donde dijo que todavía no ha podido revisar la recomendación del Departamento del Estado favorable a retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y, por tanto, aún no ha tomado una decisión.
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La reunión fue calificada por Obama como "sincera" y dijo que ambos tuvieron la oportunidad de "hablar honestamente" sobre sus diferencias.
Antes de que se registrara este encuentro entre los dos mandatarios, el presidente de Cuba, Raúl Castro, dijo a su homólogo de EE.UU., Barack Obama, que está "dispuesto a hablar de todo" en el proceso hacia la normalización bilateral.
"Puede ser que nos convenzan de unas cosas y de otras no, no hay que hacerse ilusiones", señaló Castro.
Al afirmar que los dos países tienen que dialogar "con mucho respeto", el mandatario cubano reconoció que existen "muchas diferencias" entre uno y otro Gobierno.
La reunión de ayer entre Obama y Castro estuvo precedida de una conversación telefónica, el pasado miércoles, y estuvo centrada en revisar el proceso para la restitución de las relaciones diplomáticas bilaterales que debe llevar a la reapertura de embajadas en Washington y La Habana.
Esa apertura, para la que aún no hay fecha, también fue tratada en la reunión de tres horas que celebraron el jueves en Panamá el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y el canciller de la isla, Bruno Rodríguez, que hasta hoy había sido el contacto de más alto nivel diplomático entre Estados Unidos y Cuba desde 1958.
Tras los avances en el reestablecimiento de las relaciones bilaterales entre Cuba y EE.UU., surgieron diversas reacciones tanto internacionales como de sectores en Panamá.
Durante el desarrollo de la VII Cumbre, presidentes del continente elogiaron este avance, aunque resaltaron la necesidad de que la tensión de EE.UU. con Venezuela baje.
En ese sentido, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, dijo que "Es una actitud positiva y lo valoramos". "Es un triunfo de la revolución cubana".
Por su parte, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, indicó que "Los líderes de ambas naciones le han recordado al mundo que la apertura al diálogo está cargada de futuro y posibilidades".
En tanto, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dijo que "la alegría no puede ser completa. Queda el bloqueo y la devolución de Guantánamo".
Quienes no vieron como positiva la reunión entre Castro y Obama fueron dirigentes anticastristas, quienes consideran que esto solo sirve para legitimar la "opresión" del castrismo y denunció que los derechos de los cubanos fueron "los grandes excluidos" de la cita continental.
Los disidentes cubanos mostraron su sentimiento de decepción e indignación ante esta reunión.
La presidenta del grupo Mar por Cuba, Sylvia Iriondo, quien ha denunciado haber sido agredida en Panamá por oficiales castristas al igual que otros disidentes que asistieron a los foros previos a la cumbre, dijo a EFE que el encuentro entre Obama y Castro "legitima la opresión, violencia y barbarie que continúa llevando a cabo el régimen castrista".
Para Iriondo, la prueba más reciente de que el Gobierno cubano sigue amparando acciones represivas y de intimidación fue la agresión que sufrieron el pasado miércoles varios disidentes cubanos en Panamá por parte de oficiales castristas.
Otro que mostró su indignación por la reunión de Obama con Castro fue Antonio Díaz Rodríguez, secretario general del Movimiento Cristiano de Liberación, quien fue uno de los líderes más importantes de la disidencia interna cubana y muy incómodo para el régimen castrista.
Díaz Rodríguez se lamentó de que en Panamá "no ha habido ni una voz que se haya levantado en defensa de los derechos del pueblo cubano para decidir su destino".
En Panamá la reunión también generó reacciones, tal es el caso del presidente de la Cámara de Comercio Industrias y Agricultura, José Luis Ford, quien planteó que "el restablecimiento de relaciones significaría una ganancia para los dos países. Para muchas empresas norteamericanas, Cuba es un mercado cercano para exportar productos".
Agregó que también es ventajoso en el sentido de que por su cercanía geográfica se requiere de menos gastos al momento de transportar insumos o productos.
El analista político Mario Rognoni manifestó que los países que por tradición eran considerados imperialistas ya no lo son. "China, por ejemplo, está en un plan capitalista y de desarrollo de la industria e infraestructura. Rusia, por su parte, ya no se muestra como un país expansionista, mientras que Estados Unidos busca una hegemonía global por medio de acuerdos comerciales", explicó Rognoni.
El internacionalista Julio Yao, por su parte, consideró que "Cuba no ha cambiado en nada... siguen defendiendo los mismos principios de hace 57 años. Lo que pasa es que Estados Unidos ha aceptado que su política de agresión hacia la isla ha fracasado".