El auge económico y las oportunidades de trabajo son el carné de presentación de Panamá a nivel internacional y lo que ha llevado a que en estos últimos cinco años cerca de 73 mil extranjeros adopten el territorio nacional como lugar de residencia.
Sin embargo, hay quienes coinciden en que el país no cuenta con una verdadera política migratoria, lo que es notorio ante la falta de controles y de seguimiento a los extranjeros que migran hacia suelo panameño, lo que también ha abierto paso para que muchos permanezcan de manera ilegal.
Una muestra, aunque pequeña para la realidad oculta de la situación, es que desde 2011 hasta 2015 el Servicio Nacional de Migración (SNM) ha deportado 3,158 ciudadanos extranjeros, en su mayoría colombianos, nicaragüenses y dominicanos.
Una cifra que en comparación con los que han escogido a Panamá como su segundo hogar es ínfima. Solo este año, hasta el mes de noviembre, se han tramitado 19 mil 353 solicitudes para permisos de residencia en el SNM, donde se han otorgado 16 mil 714 y se rechazaron 2,639.
De las residencias que se aprobaron, 5,248 son de residencia permanente, 10 mil 811 visas de inmigrantes, permiso provisional; 641 prórrogas y 14, otras.
Los que encabezan la lista de los que solicitan la residencia son los venezolanos, seguidos de los colombianos, españoles, italianos, norteamericanos y dominicanos, entre otros.
Desde hace varios gobiernos se le ha permitido el ingreso a todo aquel que quiera entrar al país y no ha habido un verdadero control que evite que las personas sin verdadera intención de inversión en Panamá se radiquen aquí, comenta Antonio Domínguez, panameñista y exdirector de Migración.
“Yo creo que aquí no ha habido una verdadera política migratoria”, enfatizó Domínguez, palabras que basa en el hecho de que hay mucha gente que tiene más de siete años en el país y no está legalizada.
El dirigente panameñista consideró que hasta ahora lo que se está haciendo al legalizarlos, es la fórmula correcta para mejorar esa situación que había en la política migratoria, pero siente que todavía hay que trabajar muy duro en este aspecto y establecer políticas bien radicales.
Acciones que sean de seguimiento al ingreso de los ciudadanos extranjeros y para aquellos que son descubiertos que lo han hecho de forma ilegal o irregular, se les bloquee la entrada después de ser sacados del territorio nacional.
El país no ha definido para qué quiere los movimientos migratorios y cómo estos aportan a su desarrollo, siendo este el punto de partida para hablar de política migratoria, sostiene Juan Carlos Araúz, vicepresidente del Colegio Nacional de Abogados.
A su juicio, el país se encuentra en un punto donde la nación requiere de nuevas estructuraciones de todos sus componentes, sobre todo del SNM, el que tiene que entrar a una redefinición de cuál es el papel de los flujos migratorios.
Aunque es un tema que por tratarse de seres humanos está regulado en convenios internacionales en materia de derechos humanos, pero eso no exime a que el Estado defina cuáles son sus controles o los aspectos que se entren a regular en las distintas categorías o permisos que se abren para que estas personas apliquen.
El abogado cree conveniente que se debe empezar a aplicar modelos de países, en los cuales no todas las personas pueden ingresar, pero el que sí lo hace tiene garantizada ciertas seguridades o ciertas condiciones mínimas que permiten que su presencia en el país se convierta en motor de desarrollo y no en una carga que el Estado asume, “por justamente no tener una planificación en cuanto al ingreso al territorio nacional”.
“Urge elevar la situación a un tema de Estado. En ese aspecto, le corresponde al presidente de la República dictaminar nuevas reglas acerca de lo que se debe regularizar en el flujo migratorio”, acotó Araúz.
En la actualidad no hay un estudio determinado en el que la presencia extranjera se convierta en ese foco de desarrollo, sino que en estos momentos está determinada en base al requerimiento del individuo de desplazarse de su país ante la ausencia de oportunidades.
Al respecto, Rafael Rodríguez, del Movimiento de Amigos de Residentes y Naturalizados (Arena), es de la opinión de que hay que buscar unas políticas migratorias donde se fortalezcan los controles, porque no se conoce el destino de las personas y si los hay, es porque no se les da el debido seguimiento.
Al reconocer que es cierto que a Panamá está entrado una gran cantidad de personas, es importante que se conozca dónde están, cómo se quedan.
Este tipo de información y archivo deben ser un poco más rigurosos, señaló Rodríguez. Además de contar con más personal y oficinas migratorias en distintos puertos de entrada al país.
Hasta ahora consideró que el proceso para legalizar es bueno y funciona bien, lo que hay que detectar es aquellas personas, sobre todo las que entran con visas de turistas, dónde se ubican y quién les da seguimiento después que se les vence el tiempo de estar en el país.
Las leyes laborales y migratorias que existen son rigurosas, solo se deben poner en práctica. Esto se refleja al entrar a restaurantes y hay muchos indocumentados, por lo que lleva a considerar al vocero de Arena a que las autoridades deben ser más enérgicas.
En este sentido, Rogelio Donadío, viceministro de Seguridad, dijo que las políticas migratorias deben ser evaluadas de manera integral. “No solo de lo que piensa Panamá, sino a nivel del mundo, toda vez que se han firmado tratados a niveles internacionales que elevan el tema a nivel constitucional”, resaltó.
Esto significa que Panamá necesita forzosamente modernizarse en materia de migración, pero lo que no se puede es hacer una política migratoria desde el punto de vista de país, sino de la región y del mundo entero.
En mayo, cuando se puso fin al proceso de regularización de extranjeros, a través del Crisol de Razas, se dio a conocer que con este paso se permitía continuar con el trabajo dentro de la Comisión Migratoria Laboral, con el fin de terminar la política migratoria nacional que debe verse reflejado posteriormente en una nueva normativa.
De esta Comisión se sabe que el tema apenas está en un periodo de consulta con todas las instancias correspondientes.
Donadío no precisó cuándo, pero sí que Panamá pronto tendrá una política migratoria, solo que en el tiempo oportuno.
Si las condiciones de permanencia en el territorio panameño continúan siendo flexibles para las personas que abandonan su país por determinada situación, Panamá se estaría enfrentando a graves circunstancias para las que no está preparada, como recibir a migrantes o desplazados, concluye Araúz.
En SNM avanza la renovación de permisos migratorios provisionales
En el Servicio Nacional de Migración continúa adelante el proceso de renovación de los permisos provisionales migratorios a aquellos extranjeros que cuentan con sus documentos vencidos o que están por vencer.
Esto se logra, a través del Decreto Ejecutivo N.°169 del 22 de mayo de 2015, que le otorga la oportunidad a que de 39 mil extranjeros que se regularizaron con el Crisol de Razas logren renovar sus documentos unos 30 mil.
Migración lleva este proceso usando su base de datos con fotos y huellas dactilares, que permite hacer un cotejo de las personas regularizadas y comprobar quiénes deben renovar su permiso.
La migración es un proceso de duelo para quienes se aventuran
Para un extranjero dejar su país y al resto de sus familiares no solo es un sacrificio, sino que el proceso de adaptación al país que llega depende de su preparación.
La migración.
El proceso de desprendimiento para poder iniciar una vida nueva más sana en un nuevo país, es un duelo, porque se deja atrás una cantidad de cosas y gente, comentó el doctor Álvaro Rincón.
Cada proceso es individual, cada quien vive su propia vivencia. Rincón señala que quienes lo hacen se encuentran con situaciones difíciles, a las que él conoce, y si no está preparado para afrontarlas, terminan siendo obstáculos un poco difíciles de superar.
Este tema fue abordado esta semana por Rincón en un conversatorio, donde la finalidad es cómo ayudar a entender a estas personas cómo pueden hacer de esta situación un proceso más llevadero.
Condiciones
Estatus de extranjeros
Legalizar a las personas extranjeras en el país permite hacer un filtro de seguridad.
Datos del Ministerio de Seguridad reflejan que apenas 0.13% de los extranjeros regularizados han estado implicados en delitos.
Los mayores beneficiarios fueron colombianos, nicaragüenses, dominicanos y venezolanos con Crisol de Razas.
Una vez venza el periodo de renovación del carné, las personas deben obtener algún otro estatus distinto o abandonar el país.
La medida que se adoptó en mayo busca la protección del empleo nacional, pero con un trato humanitario a aquellas personas que llegaron al territorio, conscientes de que se acogían al Crisol de Razas, con derecho a una renovación.
Con residencias
5,751
ciudadanos procedente de Venezuela cuentan con permisos de residencia.
2,289
españoles están entre los que este año lograron obtener este mismo documento.
1,476
fueron de nacionalidad española que viven en Panamá con permiso.
