Los paros que se han dado en los tres últimos años en el sector salud por diversas razones, entre las que sobresalen exigencias de los gremios de mejora salarial, mejores condiciones laborales y aspectos políticos representan una agonía para quienes van en busca de un servicio que luego de largos meses han conseguido, pero que se diluye ante la ausencia de una atención.
Meses de espera por una cita, una cirugía o un procedimiento programado se ven truncados por las paralizaciones.

En 2011 y 2012 tanto gremios médicos, administrativos y técnicos de la salud participaron en paros que superaron los dos meses.
Del 18 de abril al 24 de mayo de 2012 se realizó una paralización de médicos y administrativos, igual situación se registró en noviembre de 2011, lo cual provocó afectaciones en la atención a los pacientes.

Según informes de la Caja de Seguro Social (CSS) con esas acciones de fuerza se perdieron 80 mil citas y más de cinco mil cirugías.
Estas corresponden a citas programadas de consulta externa, medicina general, especialidades y las cirugías electivas que se suspendieron.
En el caso del Ministerio de Salud (Minsa), los informes que se tienen son de un promedio de 850 consultas diarias en el Hospital de referencia, el Santo Tomas, más 200 diarias en el Cuarto de Urgencias.
El perjuicio causado a los usuarios tanto del Minsa como de la CSS llevó a las autoridades y gremios a suplir la mora, pero pese a meses de negociaciones y de mesas de trabajo no se superan las diferencias.
Reina Roa, directora de Provisión del Minsa, manifiesta que los paros generan pérdidas de oportunidades de atención a los usuarios, retrasan el acceso a los servicios de salud, limitan las acciones de prevención de enfermedades y daños a la salud porque se da cobertura a las urgencias y pacientes hospitalizados.
Por ello tratan de cubrir la demanda con personal de las propias instalaciones, cuando se trata de paros nacionales, o con apoyo de personal de salud de otras áreas, cuando se trata de paros en áreas específicas, con la finalidad de afectar lo menos posible la atención y cubrir la demanda, pero el diálogo es la base de las actuaciones de las autoridades de salud.
Carlos Abadía, exviceministro de Salud y director del Programa Médico de Cabecera de la CSS, plantea que indudablemente toda paralización en el sector salud a quien más afecta es a los pacientes que muchas veces están muy enfermos.
Cree que estas medidas asumidas por los diferentes gremios en los últimos años debe llevar a las autoridades del momento (Minsa-CSS) a buscar una política de concertación entre los sectores de salud, para ver cómo se busca un mecanismo para que estas situaciones no se estén dando.
“Echarle la culpa a uno u otro no es el fondo del problema, sino cómo buscamos para que de ahora en adelante se tenga algún mecanismo para evitar este tipo de enfrentamientos que afecta a los usuarios”, dijo.
Plantea que hay que llegar a fórmulas para que esto no sea tan repetitivo, porque dentro de dos o tres años vendrá otro, “hay que buscar un mecanismo para ver cómo compensamos”.
El especialista considera que además de los escalafones salariales, hay que implementar mecanismos de productividad o de incentivos por productividad, ya que en salud no es por la cantidad sino por la calidad.
Cree que se podrían hacer estos ajustes porque “en términos generales el trabajador de la salud no está bien pagado por las responsabilidades que tiene, y no podemos dárselo porque las finanzas del Estado no van a aguantar y va a tener que darse un aumento de impuesto y lo que se da por un lado se va a solventar por otro”.
“Busquemos los mecanismos como la prima de productividad que podría llevar a compensar ese salario, que es por los escalafones”, esto beneficiaría a los usuarios que tendrían mejor atención porque se premia a todos y el sistema se va a beneficiar.
Para Jenny Vergara Sibauste, representante del Consejo Nacional de Contraloría Social del Sistema Público de Servicios de Salud ante la Concertación Nacional para el Desarrollo, se requiere el compromiso del Estado para hacer la planificación de un justo reconocimiento salarial.
Según Vergara, es necesaria la inversión porque la situación de recurso humano en salud es muy compleja y en las principales disciplinas hay escasez de personal, como médicos, enfermeras, farmacéuticos, técnicos de enfermería, entre otros.
Además, la formación es muy exigente y hay que actualizarse en nuevos tratamientos y tecnologías para el abordaje de enfermedades, hay riesgo de contagio de enfermedades y un elevado nivel de responsabilidad que se traduce en la vida o muerte de seres humanos, como en las jornadas extensas de trabajo.