Individuos con capacidad de mimetizarse al punto que para las autoridades es como si la tierra se los hubiera tragado figuran en la lista de los más buscados.
Estas personas engruesan los primeros lugares por haber cometido homicidios, violaciones, asaltos, estafas, secuestro y delito contra la salud pública relacionado con drogas.
En el caso de la Interpol, figuran 25 panameños, 12 de los cuales son originarios de la provincia de Colón, Chiriquí y Bocas del Toro. Otros aparecen registrados con dos nacionalidades, la panameña y norteamericana.
Una sola mujer está en este listado, requerida por la justicia por falsificación de documentos.
En esta misma lista hay 10 sujetos sindicados por homicidios: Emilio Amador Santos, Vladimir Arana Córdoba, Samuel Arias Amoreti, Ricardo Valentino, Lee McCarthy, Edwin Oldemar, Ávila Serrano, José Ruperto Anglin Laguna, José Carlos Guerrero Pittí y Alfredo Guerra Moreno.
Dentro de estos figura también Frank Pascual Lucer Pardo, quien después de casi 20 años de haber cometido el asesinato de Oristela Ocaris Batista Barba, de 18 años, se mantiene prófugo.
Otro sujeto, no solo buscado por la Interpol, sino por la Policía Nacional, es Carlos Meneses Lambis, sindicado por el homicidio de Rafaela Ábrego Sánchez (2003) y otros dos hechos más.
Después de 11 años desde que se ordenara su detención, su búsqueda continúa a lo largo de todo el territorial, sin todavía poder tener indicios precisos de si se encuentra en el país o logró salir del mismo.
Mientras, en la Dirección de Información Policial (DIJ) buscan a unos 19 sujetos. La mayoría se evadió de La Joya. Entre estos están: Roberto Welch Sevillano, Alfonso Horario Thompson Flores, Óscar Ismael Martínez, Eric Antonio Forero Stanziola, alias “Erito”, Christopher Antonio Córdoba, Walson Mosquera Mosquera, Isaac Abel Domínguez y Javier Ulises Betegón Alvarado.
Lidia Selideth Arboleda Chaverra, alias “La Purra”, también es buscada.
Para Severino Mejía, experto en Criminología, una de las principales falencias que no ha permitido la captura de estos sujetos es que no se cuenta con una buena vigilancia policial, la cual debe reforzarse.
En la administración pasada hubo mucha oposición a la creación de una dirección nacional de inteligencia, recordó Mejía, al señalar que hoy en día se requiere de eso para lograr un resultado que busque neutralizar la criminalidad.
“La mejor manera de anticiparse a los delitos es lograr llevar a las cárceles a estos delincuentes, de tal suerte que la impunidad no resalte”, indicó el criminólogo. Es un trabajo que requiere articulación de todos los actores, interinstitucional e intrainternacional, agregando la tecnología; de lo contrario, se hará difícil poder llevar a buen recaudo a estos individuos, dijo.