Desde que se conoció la designación del militar explosivista, Alexis Bethancourt, como ministro de Seguridad, y del exsecretario presidencial Jonattan Del Rosario como viceministro, no han cesado las críticas hacia el presidente Juan Carlos Varela sobre cómo ha manejado estos cambios.
Ello, luego de que el ministro Bethancourt fuera el encargado interino del ministerio por casi dos meses, y el responsable de una de las instituciones más sensitivas del Estado.

Esto ha hecho que los analistas y expertos en seguridad muestren su preocupación, ante los peligros que puede producir la llegada de una figura con formación militar a dirigir la seguridad de país.
Además de tener que dirigir a otros altos mandos con más experiencia y tiempo de servicio, lo que en carrera militar se convierte en una contradicción perjudicial a su mandato.
Enfatizan que el presidente Varela no ha tomado las recomendaciones de miembros de la sociedad civil frente al fracaso de su política de seguridad y planes de gobierno que no han dado resultados concretos.
Esto hace, según los expertos, aún más difícil el trabajo del nuevo encargado, que debe anteponerse a los números rojos que arroja la inseguridad en el país.
Según el abogado y consultor en Seguridad, Neftalí Jaén, "han sido 24 meses perdidos donde se malgastó el dinero, entregándoles pagos a los pandilleros con el programa Barrios Seguros".
"Es la tarea más difícil del ministro Bethancourt, por el fallido programa de Barrios Seguros", apuntó el abogado Jaén.
Según el exviceministro de Seguridad Severino Mejía, la atención de la seguridad del país requiere una voluntad política que permita lograr un cambio cualitativo y cuantitativo.
"Que el Gobierno no sea dueño, y para darle sostenibilidad, no debemos aferrarnos a programas", opinó.
Sostuvo, además, que habrá que esperar los resultados de los planes de los encargados para entrar a calificar su desempeño.
"Vamos a darles un tiempo y espero que los resultados vayan más allá de hacer apreciaciones de estadística", destacó.
Mejía señaló que no existe política de Estado en materia de seguridad, y lo que ha existido durante 26 años -desde la era democrática- han sido programas de gobierno, y por ello lo cíclico del problema.
"Por eso, es tiempo de que el Gobierno se aboque a una política pública de Estado, porque es la única manera de ir más allá de los cinco años", concluyó.
Por su parte, el exdirector de la Policía Nacional Rolando Mirones manifestó que el problema en la cartera de Seguridad Pública va a persistir, porque se trata de un encargado cuyos jefes aún laboran en la Fuerza Pública.
"No es lo más adecuado, porque todos los jefes de la Fuerza Pública son más antiguos que el encargado de Seguridad -el ministro Alexis Bethancourt-. Va haber un problema en el liderazgo, porque la formación militar y policial está muy arraigada y va a ser muy difícil su relación con personas que todavía está viendo como sus superiores", detalló.
Agregó que en este caso no es lo más adecuado, porque tampoco se han implementado políticas de Estado eficientes.
"No van a solucionar nada a largo plazo; no he visto una convocatoria de otros actores para sentarnos a hablar de la seguridad del Estado. Se ha pretendido retomar programas del pasado y va más allá de la policía", instruyó.
Para el exdirector, será muy difícil encontrar una solución permanente de los problemas, pero "veo al Gobierno en otra actitud de defensa del producto, que dice que todo está bien, cuando no lo está".
Ello, ante la respuesta del presidente Juan Carlos Varela, a que todo el trabajo realizado con los programas del Gobierno ya han causado un impacto en la sociedad panameña.
El vocero de Cambio Democrático, Luis Eduardo Camacho, afirmó que todo lo que actualmente se vive en materia de seguridad "es parte del fracaso que vivimos en esa área".
Colocación de jefes interinos retrasa trabajo en las instituciones
Las designaciones tardías hechas por Juan Carlos Varela, para los altos mando que han dejado el Gobierno, siguen preocupando a un sector de la población que no ve con buenos ojos la táctica empleada de colocar a figuras interinas que luego terminan asumiendo la función de titulares.
En el caso de Bethancourt, se mantuvo como ministro encargado por casi dos meses.
Analistas coincidieron en que al mandatario se le está haciendo difícil encontrar ciudadanos que quieran formar parte de su equipo de gobierno.
Una muestra ha sido la escogencia de los magistrados suplentes de la Corte Suprema de Justicia, cuyas designaciones se postergaron hasta el mes de julio, cuando se instala la Asamblea.
En el Tribunal Administrativo también se vivió esa realidad, hasta hace poco, cuando fueron nombrados los dos magistrados.
En el caso del Instituto Nacional de Cultura, a Varela le costó seis meses designar al reemplazo de Mariana Núñez.