Panamá
Suribeth Cortés ya respira por sí misma y evoluciona positivamente
- Francisco Paz
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- fpaz@epasa.com
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- @franpazate76
Su padre, quien está en El Cedro de Macaracas y está al tanto de ella por medio de su otra hija, dijo que espera ir a la ciudad capital para estar con Suribeth.
El caso de Suribeth Cortez llamó la atención de inmediato, ya que no se sabía mucho sobre la condición de los heridos por el terremoto. Redes Sociales
Suribeth Cortez, la joven de 22 años, víctima de la caída de una pared en su residencia, en El Pájaro de Macaracas, provocada por el terremoto del pasado viernes 9 de octubre, comienza a mejorar y ya respira por sí misma.
Desde El Cedro de Macaracas, su padre, Asterio Cortez, contó a Panamá América que su hija, recluida en el Hospital Santo Tomás, recobró la conciencia el pasado martes y fue desentubada.
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Comenta que su otra hija, Berenice, que es la que está acompañando a Suribeth le habló suavemente diciéndole quien era y que su padre y su familia estaba bien.
Posteriormente, Berenice conversó con la doctora a cargo de su hermana y le dijo que está evolucionando bien.
Este miércoles se le realizaron unos exámenes que salieron bien y los estudios continuarán para ver su evolución.
Solo presenta inmovilidad en uno de sus brazos y que analizan la causa.
"Yo le doy gracias a Dios, porque a pesar de como quedó la casa, mi hija está viva", narró el señor Asterio.'
22
años tiene la joven Suribeth Cortez, mientras que su padre, quien no residía con ella, tiene 59 años. Ambos vivían como a una hora de camino, en el distrito de Macaracas, que resultó afectado por el sismo.
Quedó destruída
Él estuvo en el sitio donde antes se levantaba la residencia donde vivía su hija y observó la pared que le cayó encima.
Eso se lo dijo el vecino, que también se le cayó la casa, quien le comentó que cual había sido la pared de, cuyos escombros, tuvieron que rescatar a la joven.
Suribeth residía como a una hora de donde vive su padre, en compañía de su abuela, una tía y su esposo, además de sus dos hijos y Berenice, su hermana.
La abuela, quien también resultó lesionada, debido a la caída de la casa, tenía su custodia, aunque la relación entre Suribeth y Berenice con su padre siempre ha sido cordial y él ha estado al tanto de ambas.
Asterio contó que el viernes, al sentir el terremoto sintió temor, pero pensó que solo había pasado por donde residía.
"Estaba en el patio y escuchaba como el zinc se movía e iba caminando para afuera y no miré para atrás", narró.
Estando en su casa, que no tuvo daños, afortunadamente, luego de una hora del sismo, lo llamó su hija menor, diciendo que se fuera de inmediato al hospital de Las Tablas para ver a Suribeth.
Se vistió y de forma inmediata se fue al hospital de la cabecera santeña y llegó a tiempor para ver a su hija, antes de que la trasladaran a la capital, debido a la gravedad de sus lesiones.
Comunicación diaria
Desde entonces, Asterio se ha estado comunicando vía telefónica con Berenice, quien no quiere alejarse de su hermana, para conocer su condición clínica.
El señor Cortez se prepara para viajar a la capital y estar con su hija.
Su hija menor se está quedando en casa de un familiar, pero en el caso de él no tiene donde quedarse, por lo que está viendo como arreglar ese inconveniente.
Y desde ya está pensando como hacer para el cuidado que requiera Suribeth una vez sea dada de alta.

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