En Panamá, 26 mil 710 niños son víctimas del trabajo infantil, según las últimas estadísticas de la Contraloría de la República, no obstante, los casos de trabajo doméstico son los que posiblemente no se vean realmente reflejados en las cifras.
En el mundo, hay 168 millones de niños que todavía son víctimas del trabajo infantil, no van a las escuelas y no tienen tiempo para jugar.
Pese a que las estadísticas revelan que entre las actividades en las que mayoritariamente están insertos estos niños son la agricultura, ganadería, caza, silvicultura, pesca y actividades de servicios conexos, que representan el 55.3%, las autoridades han hecho un especial énfasis en uno de los trabajos considerados como uno de los más peligrosos, que se oculta en el hogar y que puede poner en riesgo la vida de otros niños: el trabajo doméstico.
Las actividades de los hogares en calidad de empleadores, actividades indiferenciadas de producción de bienes y servicios de los hogares para uso propio son del 6.0%, según los datos oficiales.
De hecho, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dedicó el Día Mundial contra el Trabajo Infantil de este año, que se celebra hoy, al trabajo infantil en las cadenas de producción.
La ONU también recordó que un gran número de niños hace trabajos domésticos remunerados o no en los hogares de terceras personas, y lo habitual es que se encuentren aislados y alejados de sus familias, por ende, son vulnerables a la explotación y abuso.
Nohely Nieto, directora nacional contra el Trabajo Infantil y Protección de la Persona Adolescente Trabajadora del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), recordó que hay dos tipos de ocupación que hacen los niños: el trabajo infantil, que es todo aquel que atenta contra su vida, crecimiento, educación y salud, que le impide llevar una vida de niño; y el trabajo formativo, el cual realiza en compañía de sus padres, adulto o tutor durante periodos de una o dos horas al día o un día a la semana, donde se le enseña una ocupación no peligrosa y que no le impide hacer las funciones de un niño.
Precisamente, el Mitradel realizó una campaña denominada Ni en sueños, en la que se muestra a una pequeña quien se vio en sus sueños ejerciendo labores domésticas sin descanso.
Al ser cuestionada sobre cómo diferenciar el trabajo doméstico entre los deberes del hogar que comúnmente los padres les indican a sus hijos, la especialista dijo que hay que considerar los mismos aspectos antes mencionados: que no interfiera con su salud, que no le prohíba ir a la escuela, entre otros.
"Aún encontramos niños que dejan de ir a la escuela por cuidar a sus hermanos pequeños, eso no debe ser, es bien importante que papá y mamá entiendan estos conceptos, que no es hacer la cama, es dejar de hacer sus obligaciones de niño para convertirse en amas de casa que no es lo que el país quiere", explicó.
Entre las principales razones expuestas por los propios padres de por qué dejan al niño trabajar, figura la de aprender un oficio, para que ayude en la empresa, negocio o finca del hogar, o porque el niño desea tener sus propios ingresos.
Según Nieto, los padres en su mayoría no envían a sus hijos a trabajar pensando en que les están haciendo un daño a sus hijos, sino que muchos no saben que las acciones que están tomando pueden ocasionarle un problema al menor, por ende, pidió que se ilustren sobre el tema.
Los niños entre 14 y 17 años son adolescentes y, según la ley nacional, pueden desempeñar algún tipo de trabajo con un permiso otorgado por el Ministerio de Trabajo, que detalla ciertas características y qué ocupaciones sí pueden realizar.
Nieto pidió que en esos casos, los padres y los jóvenes asistan al Mitradel para conocer qué actividades pueden realizar, entre ellas, se destacan las tareas en el área comercial, siempre y cuando no involucre manejo de dinero, recepcionista, atención al público, área administrativa; pero es necesario que los trabajadores sociales realicen previamente un análisis de las ocupaciones que en el trabajo pueden hacer.
"Tenemos muchos niños con 16, 17 años cabeza de hogar, que pueden acercarse a las oficina del Mitradel para conocer qué tipo de ocupaciones sí pueden realizar y los requisitos para poder hacerlo", enfatizó al directora.
Asimismo, es necesario que las empresas estén informadas y sensibilizadas con el tema del trabajo infantil, y también se les sugiere consultar con el Mitradel antes de ofrecerle la oportunidad de trabajo a un adolescente para verificar su ocupación y que no caiga en un estado de trabajo peligroso.
De hecho, la ONU publicó una guía destinada a las empresas sobre cómo hacer negocios respetando el derecho de los niños a estar libres del trabajo infantil.
Ramón Alemán, miembro de la junta directiva de Casa Esperanza y director de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia por la Red de Niñez, recordó que la cifra de niños en trabajo infantil ha disminuido "enormemente" y sobre la presencia de niños en las calles, dijo que se trata de un fenómeno en Panamá que "casi existe".
"Hay niños en los semáforos todavía, pero, hay muy pocos comparados a cuando llegó Casa Esperanza", agregó.
Las autoridades explicaron que cuentan con políticas públicas con proyectos financiados por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos y se ha logrado establecer políticas claras hacia el trabajo infantil para elaborar una hoja de ruta para la erradicación de esta actividad.
48.6%
de los niños ejercen ocupaciones como trabajadores agropecuarios, forestales, de la pesca y caza.
26.3%
son vendedores ambulantes, trabajadores de los servicios no clasificados en otro grupo, obreros y jornaleros.
23
mil 700 menores ya no están en trabajo infantil si se compara la encuesta de 2012 con la del 2014.
50
mil 410 niños y adolescentes se encontraban en trabajo infantil en Panamá en el 2012.