La gestión del presidente Juan Carlos Varela ha sufrido un gran desgaste por el incumplimiento de sus promesas, que aunado a los escándalos de corrupción, mala utilización de los recursos estatales y abusos protagonizados por varios jefes de cartera han mermado la labor del Ejecutivo.
Solo ayer, sindicatos y gremios de educadores denunciaron que el gobierno del presidente Varela es una estafa política, al no haber cumplido las promesas.
Y es que contrario a lo que Varela prometió en campaña electoral, ha fallado en temas dedicados a la familia, calidad de vida, seguridad alimentaria, desarrollo social, salud, protección del medioambiente y desarrollo económico.
El presidente Varela se comprometió en su plan de gobierno "El Pueblo Primero", a lograr abaratar el costo de los alimentos hasta crear un ahorro de 58 dólares mensuales en el bolsillo de los panameños, convocar a una asamblea constituyente, promover mayor transparencia, más seguridad y dotar de 100% de agua potable a todos los panameños, entre otras.
Esto le ha costado un bajón en su popularidad del 37%, al punto de convertirse en uno de los presidentes peor evaluados que ha tenido el país durante sus primeros meses de gestión, desde la constitución de la nueva era democrática (después de 1990).
Las críticas se acentúan en argumentos que ahora los panameños gastan más en los supermercados y tiendas locales.
Las dificultades que enfrenta la población irían también en dirección al descenso de la economía del país y el estancamiento que ha tenido el crecimiento económico.
Pese a las proyecciones de que el crecimiento supere el 6% del PIB, esto tampoco se ha dado, pues en los primeros meses del año, este índice no ha superado el 4% en los sectores más productivos, como la industria, agricultura y turismo.
Incluso, la administración de Juan Carlos Varela se ha centrado en procesos judiciales contra funcionarios del pasado gobierno y ha descuidado la actividad económica del país.
En su plan de gobierno, el presidente dijo "garantizar las inversiones en el área económica, la logística y el crecimiento (...) sin intereses políticos y como el Canal de Panamá, con transparencia".
No obstante, los procesos judiciales han sido la nota característica de cada día, lo que infringe su propuesta de "justicia para todos".
Aun en materia de transparencia, el gobierno ha encontrado un gran problema, ante los casos de corrupción que ha debido enfrentar como las compras directas de las instituciones.
También ante los escándalos internacionales que han sacudido a Panamá, que involucró a la firma del exasesor presidencial Ramón Fonseca Mora, con su firma de abogados acusada de promover el lavado de dinero y blanqueo de capitales, pero que no ha sido investigada por las autoridades judiciales.
El presidente Varela apeló a un discurso de que su gobierno estaría abocado a la transparencia y la promoción del trabajo a los más humildes.
Lo más grave de la administración Varela sería que, pese a los casos de nepotismo, tráfico de influencias, nombramientos sin consulta, denuncias de componendas y actos de corrupción que han llegado a las autoridades encargadas de administrar justicia y la Asamblea Nacional, estos no han logrado resultados.
No obstante, la política de trabajo del presidente ha hecho que importantes obras que empezaron a ejecutarse en el gobierno anterior se hayan paralizado.
La Ciudad Hospitalaria, los Minsa Capsi, la modernización del transporte han sido paralizados.
Esto acarreará demandas millonarias por parte de los contratistas, según los analistas, y llevaría a que los encargados de las instituciones tengan que enfrentar a la justicia por la omisión de sus funciones.