La tradicional y multitudinaria bajada de la venerada imagen de la Sangre de Cristo se realizó hoy en la catedral de Managua para "abrir las puertas" de las celebraciones de la Semana Santa en Nicaragua.
A la solemne bajada de la Sangre de Cristo asistieron miles de devotos de la milagrosa imagen que abarrotaron las naves de la catedral metropolitana, inaugurada en 1993.
El rito sencillo consiste en que el arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, y los sacerdotes de la catedral metropolitana Bismark Conde, Edgard Estrada y Carlos Halder, se dirigen del altar mayor a la capilla del templo donde está la imagen.
Los prelados, seguidos por la multitud que lanzó vivas a Cristo Rey, sacaron la imagen de donde está entronizada, la limpiaron y la subieron en su anda, que sobre los hombros de hombres y mujeres hizo el recorrido del vía crucis dentro de la catedral.
La procesión finalizó, en medio de vivas y saludos con pañuelos blancos de los creyentes, cuando la imagen fue entronizada en el sector este de la catedral, donde permanecerá durante toda la Semana Santa para ser venerada por la feligresía.
Los devotos de la Sangre de Cristo participaron en esta actividad religiosa con ropa de uso casual pero con mucho fervor católico, mientras a las afueras del templo madre se quemaba mucha pólvora.
La Sangre de Cristo vuelve a subir a su anda el martes de pascua para ser devuelta en procesión a su capilla en el costado norte de la catedral.
"Cuenta la historia que uno de los arzobispos de Managua, hace muchas décadas, decidió que para todos los Viernes de Dolores se realizará la solemne bajada de la Sangre de Cristo para abrir las puertas a las celebraciones de la Semana Santa", dijo hoy a Efe el padre Bismark Conde.
Recordó que el próximo 4 de julio la imagen de la Sangre de Cristo cumplirá 371 años de estar en medio del pueblo fiel de la archidiócesis de Managua.
Señaló que esta imagen vino a América de España, junto al Señor de Esquipulas, que está en un santuario en Guatemala y que ambas fueron talladas por el mismo escultor español.
Desde hace más de tres siglos la imagen de la Sangre de Cristo se ha alojado en diferentes templos de Managua, donde los católicos nicaragüenses la han venerado.