La Red Argentina para el Desarme y familiares de víctimas de delitos provocados por la violencia armada pidieron hoy una prórroga de un año para el programa de entrega voluntaria de armas, vigente en el país desde 2007.
El Plan Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego ha retirado 103.500 armas y 732.000 municiones durante 2008, superando así las cifras del año pasado, destacaron organizaciones no gubernamentales.
La prórroga de esta iniciativa está a consideración de la Cámara de Diputados, a cuyos miembros pidieron que aceleren las tramitaciones.
Carola Concaro, del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, explicó a periodistas que otro de los objetivos de las asociaciones a favor del desarme es "mejorar el uso y control de las armas de fuego".
En este sentido, sostuvo que hace falta acentuar los controles que lleva a cabo el Registro Nacional de Armas, organismo que debería tener "un presupuesto propio" que le permita mejorar los estándares que se exigen para conceder permisos a civiles para portar armas de fuego.
Además, los solicitantes exigieron un "control estricto" de la comercialización de armas y de los planes de destrucción de las que provienen de inventarios militares o de las fuerzas de seguridad con el fin de combatir el mercado ilegal.