Sonrisas y lagrimas en el equipo mexicano


La clasificación a la final de la Copa América segunda de su historia tuvo un sabor agridulce para la selección mexicana, que festejó su victoria sobre Uruguay tanto como lamentó la ausencia en ella de cuatro de sus principales jugadores, los defensas Rafael Márquez y Manuel Vidrio, el centrocampista Manuel García Aspe y el delantero Antonio de Nigris. México llega a la final sin su columna vertebral, sin los jugadores que le han dado carácter al equipo que dirige Javier Aguirre, que, en medio del jolgorio, maldijeron las consecuencias de un bronco partido.
De entre todos, el que más lo sintió fue el capitán Alberto García Aspe, el único superviviente de la final de Ecuador"93, que jugó su último partido en una Copa América y se queda sin la posibilidad de levantar el trofeo. "Me duele en el alma no estar en la final. Iba a ser mi último partido de la Copa y lo iba a disfrutar como nunca. Desgraciadamente, una mala decisión arbitral me deja fuera. Es muy sufrido ver desde fuera una final, pero voy a apoyar a mis compañeros a muerte", dijo.
El capitán mexicano se quejó de la actuación del árbitro argentino Angel Sánchez. "Quiso compensar la expulsión del uruguayo en el primer tiempo. Lo hablamos en el descanso y, precisamente por eso, traté de no entrar en ninguna polémica, quise resguardarme", indicó.
"En la jugada de la segunda tarjeta amarilla, me echo hacia atrás y el uruguayo se me abalanza. El árbitro no me iba a amonestar, pero llegó el central y se lo replicó. Ha sido un uruguayo el que me ha dejado fuera de la final, porque el árbitro no tuvo personalidad", añadió.
García Aspe confió en que México no note las bajas en la final. "Tenemos buenos jugadores que se deben contagiar de lo que hicimos nosotros. Tienen que saber que perder es quedarse sin una gloria que muy pocas veces puedes alcanzar", señaló. Aspe, que tras marcar de penalti el gol del triunfo mexicano enseñó una camiseta con la imagen de la Virgen de Guadalupe, achacó a la "Providencia" su expulsión.
"Dios es muy grande y te da y te quita por algo. Tampoco pensaba que iba a jugar esta Copa América y la he disfrutado al máximo. Me quedo tranquilo, porque me he matado en cada partido", concluyó. De igual forma, Manuel Vidrio, que fue expulsado en el tramo final del partido y también se perderá la final, habló de "sentimientos encontrados".
"No quiero pensar mal, sino que simplemente el árbitro se equivocó. Fue un partido muy duro y, cuando hay jugadores que vana dar patadas, acabas entrando fuerte", dijo. Vidrio, el único jugador mexicano que ha sido titular en todos los partidos, dijo que le da "mucha rabia", perderse el encuentro más importante.
"Sin hacer nada me encontré con la expulsión. Yo iba regresando y choqué con el "morenito", que se descentró, intercambiamos insultos, el me golpeó y nos expulsaron a los dos", agregó. La tristeza de Rafael Márquez, el otro defensa central, fue distinta. No pudo quejarse del árbitro, sino de su interés por no perderse ningún partido.
Márquez se resintió de una contractura en un muslo y, prácticamente, está descartado para la final. "Estoy un poco triste. Sentí un tirón y no pude continuar, por lo que creo que no podré jugar el domingo. Jugué contra Chile porque creía que estaba recuperado, pero el partido frente a Uruguay fue muy duro y me exigió mucho", dijo.
"Es una lástima, porque tenía mucha ilusión. Sin embargo, somos 22 jugadores que han demostrado que pueden jugar en esta selección y no creo que se noten las bajas", añadió.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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