Las denuncias de presiones a legisladores para la aprobación del proyecto oficial de presupuesto para 2011 desataron otro enfrentamiento con el Gobierno argentino y dentro de la oposición, ya que el mayor bloque opositor ha sido acusado de pactar con el Ejecutivo para que prospere la iniciativa.
La polémica se desató cuando la jefa de la opositora Coalición Cívica, la diputada Elisa Carrió, acusó a la también opositora Unión Cívica Radical (UCR) de pactar con el Gobierno, y a éste de presionar a varios legisladores para que se ausentaran del recinto o votaran a favor del proyecto oficialista, que fija un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 4,3 por ciento y una inflación anual del 8,9 por ciento para 2011.
Tras un debate en la Cámara de Diputados que se prolongó por más de 13 horas, el arco opositor logró esta madrugada que el proyecto de presupuesto del Gobierno vuelva a ser tratado en comisión, después de que el oficialismo rechazara un pedido de pase a cuarto intermedio para que el texto continuara siendo debatido el miércoles próximo.
El presidente de la UCR, Ernesto Sanz, acusó hoy a Carrió de decir "mentiras infames" que le "duelen" al principal bloque opositor, porque "no se puede decir de manera tan mezquina y tan mentirosa que hay un pacto con el Gobierno", como denunció la legisladora después de que el radicalismo diera quórum para habilitar la sesión en la Cámara baja.
Durante el acalorado debate, la diputada denunció además las "sospechosas ausencias" de una veintena de diputados opositores y acusó directamente al jefe de Gabinete del Gobierno, Aníbal Fernández, de presionar a varios legisladores para que se ausentaran o votaran a favor del texto.
La parlamentaria Elsa Álvarez, de la UCR, y Cynthia Hotton, de la fuerza Valores de mi país, aseguraron haber recibido llamadas telefónicas de funcionarios del Ejecutivo para que modificaran su voto.
La presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Congreso, la peronista disidente Graciela Camaño, anunció hoy que se reunirán el martes próximo para que las legisladoras amplíen las denuncias.
Carrió "formó parte de un Gobierno (el de Fernando de la Rúa) que pagó a legisladores para aprobar una ley, aunque ella no haya sido venal. Nosotros no hacemos eso, sólo hacemos política. Dice que hay mensajes de texto míos. ¿Por qué no le pedimos que los muestre? Que los muestre y esto se termina. Pero no lo va a hacer porque no los tiene", se defendió Fernández.
El jefe de la banca oficialista en la Cámara Baja, Agustín Rossi, aseguró que "no hubo ningún apriete", y que las acusaciones no son más que "un escenario armado por la oposición".
"Esto es parte de la operación política con el propósito de evitar que se trate el presupuesto", afirmó.
Los legisladores de la oposición cuestionan las cifras de crecimiento e inflación que prevé el proyecto oficialista por considerar que no son veraces y que una mayor recaudación por fuera de lo pautado le permitirá al Gobierno efectuar gastos de forma "discrecional".
Ante este primer revés en la Cámara baja, el ministro de Economía, Amado Boudou, aseguró en Seúl, donde participa en la Cumbre del G-20, que la oposición sólo busca "dilatar" la aprobación del presupuesto", "lo único que busca es ponerle palos a la rueda del Gobierno".
"Buscan entorpecer el trabajo del Gobierno nacional. Le quieren decir al Gobierno cómo gobernar y eso no va a suceder nunca", coincidió Fernández.
Por su parte, la ministra de Industria, Débora Giorgi, afirmó que "nos quieren condenar nuevamente al endeudamiento y llevarnos otra vez al ajuste, pero los palos en la rueda nos dan aún más fuerza para seguir adelante".
En el proyecto de presupuesto, el Gobierno se propone apartar unos 7.500 millones de dólares de las reservas del Banco Central para pagar deudas públicas en 2011, fija la cotización del dólar en 4,10 pesos y prevé un superávit del Tesoro de 12.000 millones de dólares, entre otras pautas.