Strasburg ya es la nueva atracción del montículo en las Grandes Ligas


Sólo necesitó hacer su debut para que el abridor Stephen Strasburg confirmarse los pronósticos que le presentaban como un lanzador espectacular y dispuesto a ser desde el primer día el centro de atención en las Grandes Ligas.


Strasburg, de 21 años, abanicó a 14 bateadores en su primer juego, recibió tres pasteles de crema de afeitar en la cara y fue coronado con una peluca plateada de Elvis.


Además también tuvo tiempo en su primer encuentro con los periodistas de comparar todo lo vivido como si hubiese contraído matrimonio.


El nuevo niño prodigio del béisbol superó por mucho las expectativas con su explosivo y fenomenal debut en las Grandes Ligas que permitió a los Nacionales de Washington ganar por 5-2 a los Piratas de Pittsburgh.


El derecho estelar permitió cuatro imparables, dos carreras limpias y no dio ningún boleto a la inicial, para acumular el mayor número de ponches en un debut en Grandes Ligas desde que J.R. Richard eliminó a 15 con los Astros de Houston, en 1971.


Al igual que J.R. Richard, Karl Spooner ponchó a 15 en su debut con los Dodgers de Brooklyn en 1954 y ambos son los únicos abridores con más ponches que Strasburg en un primer partido en las Grandes Ligas desde 1920, pero tanto Spooner como Richard regalaron tres bases por bolas.

 

Strasburg también empató a Max Scherzer de los Tigres de Detroit en más ponches en un encuentro en las mayores esta campaña. Scherzer retiró a 14 bateadores el pasado 30 de mayo contra los Atléticos de Oakland.


"Le he recibido a muchos lanzadores, pero este chico es algo increíble", confesó el veterano receptor puertorriqueño Iván Rodríguez, un probable integrante del Salón de la Fama.


Con un estadio de pie, el primer seleccionado del sorteo aficionado del año pasado protagonizó una exhibición de pitcheo. Sus rectas alcanzaron las 100 millas por hora (más de 160 kilómetros por hora) -aún tenían movimiento cuando atravesaron el plato- y sus curvas fueron casi imposible de batear.

 

Después del último "out", John Lannan le propinó un pastel de crema de afeitar a Strasburg en la cara. Rápidamente se le dio una toalla al novato, quien luego recibió dos pasteles más.


Luego, alguien le puso una peluca gigante nombrada en honor a Elvis Presley, un ritual del equipo para quien los compañeros escogen como jugador del partido.


"Es difícil hablar con tanta crema de afeitar en la cabeza", declaró Strasburg. "Sólo quería salir allá afuera y decir que he tenido mi primera apertura en las Grandes Ligas. La pasé excelente".

 

Strasburg siempre lanza como si estuviera apurado, de hecho, el juego duró sólo dos horas y 19 minutos. El umpire del plato Tom Hallion incluso le sugirió que se tomara más tiempo en su calentamiento porque el descanso entre cada episodio es más largo en las Grandes Ligas.


"Lo único que recuerdo realmente es el primer lanzamiento, un pitcheo adentro, todo lo demás está sin definir en mi mente", comentó Strasburg. "En un momento dado, perdí la cuenta de cuántos episodios había lanzado. Me dije '¿Sabes qué? Simplemente voy a salir y divertirme. Es maravilloso".


Luego también quiso explicarlo mejor al compararlo con todo el proceso que se vive durante la celebración de un matrimonio.


"Es como cuando te casas y todo, de cierta manera vas queriendo acordarte de cada una de las cosas que vives, y una vez que se ha acabado, no te acuerdas de nada".


Strasburg sabe de lo que habla. El nueva lanzador estelar, a pesar de su juventud, contrajo matrimonio el pasado enero.


El abridor estelar de los Nacionales mejoró a medida que avanzó el partido, y el público estuvo a punto del delirio cuando ponchó a los últimos bateadores antes de retirarse del montículo tras completar el séptimo episodio.


Strasburg fue sustituido por un bateador emergente en la parte baja de la séptima entrada con una ventaja de 4-2. Cuando se anunció que había establecido un récord del equipo en ponches desde que la franquicia se mudó a Washington en el 2005, la multitud enloqueció, el lanzador salió para agradecerles su apoyo.


El partido fue el mayor evento de béisbol en la capital de la nación desde que este deporte regresó aquí tras 33 años de ausencia.


Strasburg subió a las mayores tras un desempeño dominante en las menores, en las que logró marca de 7-2 con 1.30 de efectividad, 65 ponches y sólo 13 bases por bolas en 11 aperturas en la Doble A y en la Triple A.


Los flashes de las cámaras se accionaron en el momento en que Strasburg hizo su primer lanzamiento, el cual entró a un costado de la zona de strike del bateador Andrew McClutchen. Los aficionados abuchearon cuando el umpire Tom Hallion marcó bola.


McCutchen envió una línea de "out" al torpedero. Luego Strasburg (1-0) silenció a Neil Walker con una rola a primera base, y ponchó a Lastings Milledge con un par de curvas para poner fin al primer episodio.


La nueva atracción en el béisbol de las Grandes Ligas ya iba camino de conseguir su primer triunfo y ser también el centro de atención no sólo en Washington sino en todo el país y dentro del mundo del béisbol.


Rubén Mantilla


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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