Tamara Falcó ha dado un paso más en el camino de la fe
católica, que en los últimos tiempos parece haberse convertido en uno de
los ejes de su vida. La hija de Isabel Preysler (exesposa de Julio Iglesias) y Carlos Falcó recibió
el pasado sábado el sacramento de la confirmación: se lo administró el
arzobispo Rouco Varela en una multitudinaria ceremonia celebrada en la
explanada de la catedral madrileña de la Almudena.
Tamara, de 31 años, se reafirmó en sus creencias y renunció a
Satanás junto a otros 1.137 jóvenes. La acompañaba su madrina, pero no
asistió ninguno de los miembros populares de su familia(ni su madre ni su hermano Enrique Iglesias): ella misma les
pidió que no estuviesen allí para que el revuelo mediático no
perturbase el desarrollo normal del rito.
Durante el último año, Tamara ha estado acudiendo a dos sesiones semanales de catequesis en la parroquia de Santiago y San Juan. No ha sido esa la única presencia de la religión en su vida cotidiana, ya que, según ha explicado, lleva la Biblia en el iPhone, recibe actualizaciones con la lectura diaria del Evangelio, va a misa muchos días y luce en el dedo un pequeño rosario. También ha manifestado su admiración por el nuevo Papa: «Es la bomba», ha dicho.