Usando como guía la concha de un caracol marino que come algas, investigadores de la University of California en San Diego están desarrollando una nueva generación de armadura anti-balas. Los científicos están impresionados con la capacidad de resistencia a los golpes fuertes de esta concha.
Esto es interesante, puesto que la biomimética, o ciencia que trata de imitar a la naturaleza, encontraría rápidamente aplicaciones para este tipo de estructura, gracias a sus propiedades ventajosas.