Un cirujano británico quiere probar en un grupo de diez pacientes un nuevo método, hasta ahora experimentado sólo en ratas, que permitiría reparar el daño producido por lesiones en la médula espinal.
El tratamiento inventado por el profesor Geoffrey Raisman consiste en extraer células del epitelio de la nariz y trasplantarlas al nervio dañado de la médula espinal, donde crecerá y creará un puente que conectará los dos extremos separados en el accidente.