Expertos chinos han encontrado una posible vía para fabricar ladrillos y cemento con la gran cantidad de sedimentos resultado del tratamiento de aguas residuales, informó en su web la agencia oficial Xinhua.
La nueva tecnología permite secar el sedimento a una temperatura baja, lo cual impide que su contenido tóxico pueda volatilizarse, y después convertirlo en pequeños gránulos, del tamaño de una alubia y de gran dureza y con 1.500 kilocalorías de energía, explicó Weng Huanxin, responsable del proyecto.
Los gránulos pueden mezclarse después con arcilla.
Krikalev ha pasado más tiempo en el espacio que cualquier otra persona: más de 800 días.
Me dijo que "fue una extraña experiencia en 1991, partiendo de la Unión Soviética y después regresando a otro país llamado Rusia, pues tu vieja nación simplemente había dejado de existir".
El gobierno ruso ha utilizado el programa espacial como una herramienta diplomática.
Ciudad Estrella se adaptó rápidamente a la nueva era capitalista.
Ahora recibe a turistas espaciales que entrenan ahí para sus visitas a la última frontera.
Cuando yo estaba de visita, el empresario estadounidense Gregory Olsen acababa de regresar de una misión espacial de diez días de duración.
Pagó cerca de US$20 millones por el viaje.
Los turistas espaciales ayudan a financiar el programa espacial, que también está obteniendo más dinero ahora del estado ruso, boyante por los ingresos petrolero y gasífero.
El jefe de las misiones especiales tripuladas rusas, Alexei Krasnov me dijo que no se trataba solo de dinero.
El turismo espacial también ayuda a generar entusiasmo por la exploración espacial.
Una vez más, Ciudad Estrella es parte de la política externa rusa bajo el presidente Putin, tal como lo fue a comienzos de la década de 1960 durante la Guerra Fría.
Es una manera de aumentar el prestigio internacional del país en momentos en que siente más confianza en sí mismo.