Algunos escáneres no pueden penetrar el exceso de masa corporal, por lo que un número cada vez mayor de estadounidenses están engordando tanto que ya no caben en las máquinas de rayos X.
El problema de obesidad de la nación ahora se traduce en que los ciudadanos no sólo son muy altos para los escáneres, sino también tienen demasiada gordura y los rayos no los pueden penetrar, según investigadores del Hospital de Massachusetts.