El 50% de las pilas y acumuladores usados en los Estados miembros de la UE deberán ser reciclados, según el acuerdo alcanzado entre el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros.
La norma evitará el vertido y la incineración de las pilas que causan daños ambientales y de salud por las sustancias tóxicas que contienen.