A cientos de kilómetros de altitud, los satélites detectan las variaciones de temperatura, de vegetación o de color del agua en la superficie de la Tierra, con tantos datos que permiten anticipar las epidemias mortales.
Entre estas enfermedades está el paludismo, las meningitis, las enfermedades como el cólera o las fiebres hemorrágicas transmitidas por mosquitos, que amenazan a más 3.500 millones de individuos.