EL MAYOR telescopio de Nueva Zelanda, de 1.8 metros de longitud, comenzó a funcionar a ayer desde la cima del Monte John con el propósito de estudiar los agujeros negros y la alineación de las estrellas más lejanas.
La detección de los objetos espaciales que no emiten luz es otro de los objetivos de este potente telescopio que sustituye al anterior de un metro de longitud que también prestaba sus servicios en el Monte John, al sudoeste de Wellington.