Temores y traumas


Los atentados han dejado temores y traumas en un gran número de panameños, pese a que sólo fuimos espectadores indirectos de un hecho que transformó la vida del mundo.
Los efectos de la trágica fecha se han hecho sentir en la población panameña, pues algunos niños, jóvenes y adultos sufren hoy alteraciones de conducta marcadas por sobresaltos y desesperanza.
Para el psicólogo clínico Fabio Bethancourt, del Centro Especializado de Paitilla, en estos casos los efectos más marcados se han observado en los adultos vulnerables a un secuestro, a un ataque por violencia criminal o terrorista, sobre todo diplomáticos, empresarios y políticos, quienes sufren un incremento en los niveles de estrés.
Pero otro grupo de personas también puede ser sensible a mostrar síntomas si se expone a las imágenes del fatídico día, con lo cual podría empezar a desarrollar temores conocidos como “fobias”.
Según el especialista, las víctimas de violencia doméstica, violación, secuestro, robo a mano armada y que han estado en situaciones de accidentes, desastres naturales e incendios, al exponerse a los medios o recordar estos hechos, reactivarán la memoria afectiva de los recuerdos, que las podría llevar a caer en situaciones de “estrés pos traumáticos”.
Desde el punto de vista de la psicología clínica, revela Bethancourt, no es recomendable que los niños menores de 12 años sean expuestos nuevamente a las imágenes de los aviones estrellándose contra las torres. Se recomienda a los padres de familia mantener una supervisión de las imágenes que ven sus hijos, porque es grande la probabilidad de que automáticamente se desencadenen memorias asociadas a la “ansiedad de separación”.
Bethancourt dijo que ha atendido a niños con pesadillas y temores, lo que se denomina técnicamente como “ansiedad de separación”, que no es más que el miedo a que al padre o la madre que sale en viaje de negocios, le ocurra lo mismo que a las personas que murieron en los aviones el 11 de septiembre.
Después de los pasados sucesos, esos niños han desarrollado este tipo de traumas.
También se conversó vía telefónica con la psicóloga Ana Rivas Vásquez, del Baptist Hospital of Miami, quien informó que si bien la vida de los estadounidenses no ha cambiado mucho tras los atentados, ellos sí tienen muy presente la existencia de un problema de seguridad que ha modificado su visión del mundo.
La especialista dijo que la vulnerabilidad que sienten ahora los hace más frágiles, y es que por primera vez reconocen que en Estados Unidos se ha dado una guerra. Esto los ha hecho percatarse de lo endeble que son sus vidas y la importancia que tienen otras cosas, más que las materiales. Esta vulnerabilidad en muchas personas ha causado problemas de ansiedad y desórdenes de pánico.
Explica que a las personas afectadas por los hechos se les han suministrado terapias de soporte y cognitivas, sobre todo por secuelas traumáticas, pero muchas veces ha sido necesario aplicar medicación.
Estas terapias tienen como objetivo que el paciente cambie la manera en que ve las cosas; por ejemplo, si la persona está viendo la situación de una manera muy vulnerable, se busca que aprenda a vivir con esa vulnerabilidad y tenga un mayor control de sí misma.
Afirmó que es importante reconocer que el resto de las personas necesitan ayuda profesional por la vulnerabilidad, pero quizás la baja intensidad de los síntomas sea la causa de que no la hayan buscado.
Pero la especialista advierte que esta situación podría llevar a interferencias con el desenvolvimiento y desencadenar problemas como el no poder dormir, pesadillas, ataques de ansiedad y depresión.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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