El canciller de Argentina, Héctor Timerman, presidió hoy en Naciones Unidas una reunión del G-77 más China sobre las posiciones de ese grupo de países ante la evolución de la economía mundial, y en la que expresó su voluntad de enfrentarse a la crisis "desde una perspectiva de inclusión social".
"Argentina considera que la única salida real a la actual crisis es atender los desafíos desde una perspectiva de inclusión social, con especial atención en la educación, la salud, la justicia social y el trabajo decente", indicó Timerman al inicio de una reunión a la que también asistió el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
El ministro argentino recordó ante los asistentes el impacto que tuvo sobre "los países en desarrollo" la crisis económica internacional, que "aún no ha concluido" y que obligó a esas naciones a afrontar su impacto "sobre las poblaciones más desprotegidas y simultáneamente sostener nuestro camino hacia el desarrollo".
Timerman destacó asimismo "la responsabilidad especial de los países desarrollados" ante "la inestabilidad suscitada en ciertos episodios internacionales recientes", no sólo por ser "el origen de la reciente crisis económica y financiera", sino también "porque tienen en ello un interés directo".
"En un mundo globalizado las consecuencias de las crisis no los dejan indemnes. Ni en términos de seguridad, ni en términos económicos, ni en términos de presiones migratorias, y tantos otros", añadió el canciller, quien subrayó la necesidad de que Naciones Unidas "contribuya en el debate sobre reforma del sistema monetario y financiero internacional".
Señaló así que esa contribución es "indispensable para obtener resultados satisfactorios para nuestros países", al tiempo que destacó la necesidad de que se renueve el apoyo internacional a "la expansión del sistema de Derechos Especiales de Giro (DEG) en el sistema monetario internacional".
"El G-77 más China seguirá promoviendo reformas sustantivas en la gobernanza de las instituciones financieras internacionales", indicó el canciller argentino, quien detalló que "los paquetes de reforma de 2008 y 2010 acordados en el FMI representan sólo progresos modestos".
Timerman, que también se refirió a la necesidad de impulsar "la cooperación internacional para promover redes financieras para garantizar la seguridad alimentaria", abogó asimismo por modificar "las reglas de las restructuraciones de deuda soberana" para corregir las anomalías vistas recientemente.
En ese sentido, reconoció que "la especulación inescrupulosa de 'fondos buitres' buscando ganancias financieras exorbitantes a expensas de los países más vulnerables ha generado inconvenientes para reestructurar las deudas de los países en desarrollo".
El canciller también hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que "a pesar de la crisis económico financiera desatada hace un par de años" redoble los esfuerzos "a fin de avanzar hacia el logro de los objetivos del milenio asegurando una efectiva acción internacional que vaya cerrando la brecha entre las economías más poderosas y aquellas en desarrollo".
Argentina asumió el pasado enero la presidencia del G-77 con la intención de conducir al grupo en un diálogo permanente con los países más desarrollados, y tomó así el relevo de Yemen, que presidió el grupo en 2010.
El G-77 fue establecido por ese mismo número de países en desarrollo en coincidencia con la primera sesión de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) celebrada en Ginebra en 1964.
Ahoram el grupo congrega a 130 países en vías de desarrollo con el propósito de promover el interés colectivo de los llamados países del Sur, además de aumentar su influencia en los organismos multilaterales y promover la cooperación entre sus miembros.