TOZUDEZ**La Magistrada Presidenta de la Corte Suprema de Justicia, ha dictado la que llegue a ser una de sus más desafortunadas sentencias. Ha dicho que el uso de las togas "va porque va". La última vez que una poderosa dama utilizó esa frase, fue suficiente para terminar de enterrar un pretendido proyecto carretero. Pareciera no recordarlo la señora Dixon.
UTOPÍA**La alta investidura que ostentan nuestros jueces, quienes están llamados a impartir y a administrar la justicia y a través de su oficio esparcir equidad, debiera hacerles al menos expresarse con mesura y con mucha prudencia. Pero tal parece que resulta mucho pedir. Desde que retornó de su último periplo, la magistrada ha hecho gala de locuacidad y poco tacto.
LEGADO**Lo hemos escrito antes. Usar la mentada vestimenta, resulta un capricho exótico. Además de incómodo para nuestro clima, será bastante oneroso para la de por sí débil estructura financiera del Organo Judicial. Ojalá pudiera ser otro el legado de la joven magistrada, y no la antipática imposición, que nunca producirá mejores jueces.