Transportistas del servicio urbano de Tegucigalpa suspendieron hoy sus labores en demanda de que el Gobierno de facto de Honduras les pague un millonario subsidio que está pendiente desde la Administración del derrocado mandatario, Manuel Zelaya.
Un dirigente de la Federación de Microbuses, Mario Villela, dijo a periodistas que la deuda que se arrastra desde el Gobierno de Zelaya, derrocado el 28 de junio pasado, es de unos 70 millones de lempiras (unos 3,68 millones de dólares).
El presidente de esa agrupación, Jaime Ventura, indicó que el pago del subsidio está pendiente "desde enero de este año, desde el Gobierno anterior", y que "en julio de este año" los transportistas dialogaron con el Gobierno de facto, que preside Roberto Micheletti.
"Hubo respuesta, pero de plática, pero a la hora de la hora no han hecho ninguna realidad todo lo que nos han prometido", añadió.
Explicó que Zelaya otorgó el subsidio para evitar un alza de tarifas en un sector del transporte, que actualmente es de tres lempiras (unos 15 centavos de dólar), aunque en otros autobuses es más alta.
Según Villela, unos 1.800 autobuses se han paralizado por la huelga, que sólo es en Tegucigalpa, y miles de capitalinos han tenido que caminar o viajar en taxi u otros vehículos hacia sus centros de trabajo.