Tras un año de ser héroes, desean bajar del pedestal


John Hemsley pasó sus vacaciones de verano en una playa de Carolina del Sur, tratando de escapar de la atención pública. Evitó responder a preguntas de los bañistas acerca de su ocupación y no llevó consigo uniformes ni cascos que pudieran servir de indicios de que es bombero.
“Pasé la semana tratando de que nadie supiese quién soy’’, dijo. Hemsley está harto de ser héroe.
En su condición de capitán del Departamento de Bomberos en una unidad de Manhattan que perdió nueve hombres en los ataques, Hemsley fue lanzado a la luz pública tras los sucesos, en que individuos comunes y corrientes se convirtieron súbitamente en héroes.
A partir de ese momento, el capitán ha sido invitado a graduaciones de escuelas secundarias, a múltiples actos religiosos y a incontables banquetes a beneficio de variadas instituciones.
“Sentí la obligación de hacerlo’’, dijo. Pero de veras me sentía abrumado por tanta atención.
Cuando llegó el verano, apenas tenía fuerzas para llegar al lugar donde deseaba pasar sus vacaciones.
En el ambiente, transformado por los sucesos, los bomberos y hasta cierto punto los policías han sido elevados a la categoría de héroes míticos. Es un pedestal que algunos han disfrutado, pero que a otros los hace sentir incómodos.
En una profesión que rehuye el autobombo, muchos han considerado que el trato de héroe es una carga onerosa, algo que nunca habían pedido y que no les interesa mantener. Otros incluso afirman que es algo peligroso.
“Es una carga muy pesada’’, dijo el bombero Mike Heffernan, que perdió a su hermano. “Especialmente como lastre adicional al dolor que uno todavía siente’’ por lo ocurrido.
En los días que siguieron al 11 de septiembre, los cuarteles de bomberos fueron centro de peregrinaciones de cientos de residentes del barrio, que llevaban flores, poemas y regalos.
La imagen del bombero neoyorquino se convirtió casi en un objeto de veneración.
En el bajo Manhattan, cuando una compañía de bomberos de la zona donde estuvieron las Torres sale a apagar un incendio, los bomberos tienen que detenerse en su camino de vuelta para firmar autógrafos y posar para fotos de los transeúntes, dijo Tommy Narducci, bombero del cuartel número 10.
En una subasta benéfica de San Diego, una de sus gorras policiales se vendió por 650 dólares.
“Después del aniversario las cosas se calmarán. Somos gente común y corriente’’, dijo Heffernan.
Los tres bomberos neoyorquinos que entraron a la historia gracias a la foto en la cual sostienen una bandera de EU sobre las ruinas de la Zona Cero en Manhattan fueron inmortalizados en cera en el museo de Mme Tussaud en Times Square.
Esta célebre atracción turística tiene las figuras en cera de Billy Eisengrein, Dan McWilliams y George Johnson (quienes aparecen a la derecha). La fotografía, publicada por el diario New Jersey, recorrió todo el mundo como un símbolo de labor.
La foto fue reproducida en fresco sobre los muros de NY, en estatuillas de metal para los turistas, en camisas, en gorros y en calcomanías.
Para el gobernador de NY, George Pataki, esta foto es un símbolo de la esperanza para todos nosotros, que nos permite creer que mañana será mejor.
El cuartel de bomberos de Great Jones Street en NY perdió 10 “brothers” (colegas) el 11 de septiembre y para el teniente Le Rocco y el resto de la dotación, la imagen de héroe conferida por la opinión pública, es una calificación incómoda.
El cuartel de Great Jones Street en el Bajo Manhattan, es un ejemplo clásico de las viejas estaciones de la ciudad, con dos camiones y un unido equipo de bomberos.
Ambas unidades con 15 miembros respondieron el primer llamado de emergencia y solamente cinco bomberos retornaron al cuartel.
“Los que murieron son los héroes. Mientras todos escapaban, ellos corrían hacia el World Trade Center”.
Se trata también de la primera demanda judicial presentada en EU que intenta establecer una conexión entre Irak y grupos extremistas como Al Qaeda, liderada por Osama.
En ella se afirma que se realizaron reuniones entre oficiales de inteligencia iraquíes y miembros de Al Qaeda, uno de ellas en Bagdad en 1992 entre un cercano colaborador de bin Laden, Ayman al-Zawahiri, y líderes iraquíes.
En el documento se alude a una información publicada el 21 de julio de 2001, en el que se cita a bin Laden diciendo que pensaba bombardear el Pentágono luego de destruir la Casa Blanca.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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