Los restos del libertador uruguayo José Gervasio Artigas fueron trasladados hoy al Palacio Legislativo en un acto con grandes fastos al que asistió el presidente José Mujica y que estuvo enmarcado en los festejos del Bicentenario del país pero motivado también por la humedad del mausoleo en el que descansan.
A primera hora de la mañana, el carruaje con la urna de caoba maciza que contiene los restos del prócer (1764-1850) fue acompañado por una comitiva desde el Museo Blandengues de Artigas hasta la sede del Parlamento en Montevideo.
Los restos de Artigas, que reposan habitualmente en un faraónico mausoleo en la Plaza Independencia, donde se encuentra también la sede presidencial, fueron retirados de allí el pasado 23 de septiembre por "la necesidad de remodelar el recinto y reparar el urnario afectado por la humedad", informó esta semana el Gobierno.
La urna exterior, construida en 1877 por el ebanista Pedro Antonio Bernat, había sido reparada sólo en dos oportunidades, en 1999 y 2011.
A media mañana de este jueves centenares de escolares con banderas uruguayas y soldados con uniforme de gala recibieron los restos de Artigas frente a la escalinata del Palacio Legislativo, al final de la cual esperaba el vicepresidente del país, Danilo Astori.
Tras escuchar el himno nacional, la urna pasó a ocupar su nuevo lugar en el centro del Salón de los Pasos Perdidos y el Parlamento celebró una sesión solemne para ensalzar el momento.
"Los orientales (uruguayos) sentimos un profundo orgullo al reconocer al artiguismo como el ciclo fundacional de nuestra historia y como etapa inaugural de nuestra emancipación", aseguró Astori, del oficialista Frente Amplio.
El senador del opositor Partido Nacional y expresidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995) afirmó después que Artigas "es el jefe de los orientales, el único que ha podido llevar y llevará en el futuro esa definición".
"Es el único que nos une, en su bandera están los colores de todos los partidos del Uruguay, todos sentimos que bajo la sombra que nos da su figura estamos todos representados", dijo por su lado el senador Pedro Bordaberry, del también opositor Partido Colorado.
Entre los historiadores uruguayos, sin embargo, la figura de Artigas no despierta tanta unanimidad, entre otras cosas por el hecho de que el prócer murió en Paraguay al parecer sin intención de regresar al entonces incipiente Uruguay, recordó en declaraciones al canal de televisión nacional el experto Carlos Demasi.
Demasi puso además en duda la repatriación de su cuerpo a mediados del siglo XIX desde Asunción, donde era considerado "un indigente que vivía de la caridad del presidente de la República".
"Nadie sabía exactamente para qué era la repatriación, quedaba bien, había una especie de deuda" con Artigas, agregó.
El cuerpo del prócer estuvo un año en la aduana del puerto de Montevideo hasta que Gabriel Pereira, su sobrino, llegó a la Presidencia (1856-1860) y lo enterró en el panteón que la familia tenía en el Cementerio Central, narró.
Su colega Guillermo Vázquez Franco fue más lejos al cuestionar incluso la identidad de los restos, también en declaraciones al canal nacional.
"No se sabe si son exactamente los restos de Artigas lo que queda o no, porque tanto lo han movido, lo han zangoloteado para todos lados, que no está muy seguro", manifestó.
Tras pasar por el cementerio central los restos fueron llevados hasta el pie del Obelisco con motivo del centenario de su muerte en 1950, pero no fue hasta los años setenta cuando la dictadura decidió erigir el mausoleo subterráneo de la Plaza Independencia donde descansaron hasta hace poco y donde se espera que regresen pronto.