Tres proyectiles de mortero impactaron hoy en el campo de refugiados iraníes de Ashraf, ubicado en el este de Irak, sin que se sepa hasta el momento si hay víctimas, informaron a Efe fuentes de la policía iraquí.
Este ataque contra el campamento es el segundo que se registra en los últimos días, después de que el pasado domingo fuera atacado con varios cohetes "katiusha", según denunció la oposición de Irán.
En Ashraf, situado en la provincia oriental de Diyala, fronteriza con Irán, residen desde hace casi veinte años unos 3.500 militantes de la organización Muyahidín Jalq (combatientes del pueblo), considerada terrorista por Teherán.
La gestión de dicho campo estuvo a cargo de las fuerzas de EEUU desde la invasión de Irak, en marzo de 2003, hasta 2009, cuando pasó a manos iraquíes.
Desde entonces, los opositores iraníes han denunciado en varias ocasiones agresiones por parte de las autoridades de Irak.
El pasado 11 de abril, el Gobierno de Bagdad anunció que había dado de plazo hasta fin de año para que los opositores iraníes abandonaran el país.
Tras un llamamiento de las Naciones Unidas para que se extendiera el plazo, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, anunció el pasado día 21 que su Ejecutivo aceptó esa petición a cambio de que la ONU se comprometa a sacar de Irak a la mitad de los refugiados durante los próximos meses para poder cerrar el campo el próximo abril.