Tristeza y reclamos marcan el décimo aniversario de la masacre colombiana de Bojayá


Entre la tristeza y la reivindicación los habitantes de Bojayá conmemoraron hoy el décimo aniversario de la masacre en este pequeño pueblo del Chocó en donde murieron 79 vecinos, entre ellos 48 niños, en medio de un enfrentamiento entre las FARC y los paramilitares.


Un cartel con la prohibición de portar armas presidió, junto a la cruz, la entrada de la iglesia de Bojayá, escenario hace diez años de uno de los episodios más negros de la historia reciente del conflicto colombiano.


Ese 2 de mayo de 2002, durante duros combates entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y los paramilitares por el control de la zona y del acceso al río Atrato, la guerrilla lanzó una bomba que impactó en la iglesia, lugar en el que se habían refugiado los habitantes del municipio llamados por el párroco.


El río Atrato, en el corazón del deprimido departamento del Chocó, representaba, y representa, un enclave estratégico para la movilidad en la zona, el control del Bajo y Medio Atrato, y también para el tráfico de armas y estupefacientes.


Con motivo del décimo aniversario, en Bojayá se convocó una marcha para conmemorar esa tragedia, pero también para reivindicar una reparación integral por parte del Estado ya que los líderes comunitarios denuncian que la región sigue olvidada.


Una de las sobrevivientes de la masacre, Delis Palacio, explicó a Efe que diez años después de la masacre "las familias sobrevivientes viven en una situación muy complicada porque tienen problemas mentales, psicológicos y emocionales muy fuertes ligados al tema de depresión, de cambios de estado de ánimo".

 

En la misma línea el líder afrocolombiano y habitante de Bojayá Arap Ilele también indicó a Efe que "los directores de los colegios ven que hay situaciones anormales de comportamiento que se están presentando en los niños y se cree que puede tener origen en la masacre del 2 de mayo de 2002".


Muy crítico con la situación de abandono que vive esa región fronteriza con Panamá, Ilele indicó que "se ha hecho de la conmemoración un show mediático y la gente ya no quiere que eso siga siendo así, quiere retornar a sus sistemas tradicionales de vivir la vida, simplemente".


Más allá de los 79 muertos, la tragedia de Boyacá causó el desplazamiento forzoso de unas 4.000 personas hacia Quibdó y Medellín, las ciudades más cercanas a esa pequeña localidad pero de difícil acceso desde Bojayá.

 

"Una vez sucedidos los hechos salimos más de 4.000 personas y hoy en Quibdó siguen más de 410 familias todavía en situación de desplazamiento, y consideramos que todavía no se dan las condiciones ni las garantías para regresar ya que hay mucha inseguridad", explicó Palacio.


La situación de inseguridad en la zona afectó también la economía de sus habitantes, dedicados anteriormente a la agricultura tradicional.


"La gente no se moviliza para reactivarse económicamente por falta de garantías y vive con muchas restricciones; por ejemplo la mayoría de la parcelas del río Bojayá están deshabitadas y antes toda esa zona era poblada y estaba económicamente activa", afirmó Ilele.

 

Con motivo del décimo aniversario de la masacre, representantes de 13 comunidades afrocolombianas y 19 indígenas se concentraron desde el pasado domingo en el parque principal del municipio, de donde dijeron que no se moverán hasta recibir una respuesta del Gobierno Nacional.


El Chocó, región bañada por el Pacífico, se convirtió en la década de los noventa en un gran foco del conflicto armado después de que paramilitares y Ejército entraran al departamento, controlado casi en exclusiva por la guerrilla.


Uno de sus puntos más críticos se dio en 1996, con la llamada "Operación Génesis", llevada a cabo por la Brigada 17 del Ejército y que causó el desplazamiento masivo de más de 6.000 personas de unas 60 comunidades afrocolombianas e indígenas.


fecha edicion
old id
815613
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América