La embajada de EE.UU. en Tegucigalpa afirmó en un cable diplomático enviado a Washington poco después del golpe de Estado en Honduras, en junio del 2009, que el depuesto presidente Manuel Zelaya había sido víctima de una conspiración.
"La perspectiva de la embajada es que no hay duda de que el Ejército, la Corte Suprema y el Congreso conspiraron el 28 de junio en lo que constituye un golpe inconstitucional e ilegal contra el poder ejecutivo", afirma uno de los cables divulgados por Wikileaks que aparece hoy en la página del diario "The New York Times" y en la del periódico español "El País".
El Times, El País, el diario francés Le Monde, el británico The Guardian y la revista alemana Der Spiegel fueron los cinco medios que tuvieron acceso por adelantado a los documentos divulgados ayer por Wikileaks.
Los citados medios publicaron el domingo el grueso de la información, aunque hoy aportan detalles adicionales sobre la filtración de más de 250.000 mensajes enviados por diplomáticos de EEUU en todo el mundo en su mayoría en los últimos años.
Entre los datos adicionales que salen ahora a la luz está el cable diplomático desde Tegucigalpa fechado el 24 de julio de 2009.
El mensaje redactado por el embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens, destaca que independientemente de los méritos de un caso contra Zelaya, la toma del poder por parte de Roberto Micheletti, que ocupó la presidencia tras el golpe fue "ilegítima".
Según el cable enviado por Llorens "ninguno" de los argumentos para justificar el derrocamiento de Zelaya gozaban de "validez sustancial" según la Constitución hondureña.
El diplomático va un paso más allá, al afirmar, que algunos de los argumentos para justificar el golpe fueron "abiertamente falsos" y otros "meras suposiciones".
"Incluso los más entusiastas defensores del golpe han sido incapaces de elaborar argumentos convincentes para superar el vacío intelectual existente entre (el argumento de) 'Zelaya violó la ley' y 'por lo tanto fue enviado a Costa Rica por los militares sin un juicio'".
El documento insiste en que independientemente de la validez de los argumentos de que Zelaya pudo haber violado la Constitución, su derrocamiento fue "ilegal".
Llorens indica que siguiendo la lógica de que Zelaya violó la Constitución por intentar modificarla, Micheletti también debió de haber sido obligado a dimitir ya que como Presidente del Congreso también consideró una reforma.
"Cualquier otro miembro del Congreso que discutió la propuesta también debió de haber sido obligado a dimitir", menciona el cable, que añade que el actual presidente Porfirio Lobo, debería de haber sido inhabilitado para ocupar el puesto durante diez años por respaldar también esa idea.
EE.UU. condenó en su día el golpe de Estado en Honduras, pero reconoció la victoria de Lobo en los comicios de noviembre del 2009 que calificó de "un importante hito" para solucionar la crisis en el país.