El concejal Carlos Larraín fue reelegido hoy como presidente del partido Renovación Nacional (RN), al que pertenece el presidente chileno, Sebastián Piñera, y que representa el ala más conservadora de la formación.
Larraín obtuvo el 66 por ciento de los votos, mientras que su oponente en los comicios internos, el diputado Cristián Monckeberg, tuvo el 34 por ciento de los sufragios en una elección en la que votaron cerca de 12.000 militantes de todo el país.
Entre las personas que acudieron a las 150 mesas de votación no se encontraba Piñera, ya que tras ser elegido presidente renunció a su militancia formal para dar una proyección a su Gobierno y un perfil no limitado por los márgenes de su partido.
Las elecciones en el seno de Renovación Nacional se habían convertido en un pulso entre el ala más conservadora del partido, representada por Larraín, y un sector con un perfil más liberal, liderado por Monckeberg.
El ambiente previo ha estado marcado por enfrentamientos verbales entre ambos candidatos, que han girado en torno a temas como los derechos de las minorías sexuales.
Larraín, contrario a una iniciativa para legalizar la unión civil entre personas del mismo sexo, comparó la homosexualidad con la pederastia y la zoofilia, aunque luego se arrepintió.
Durante los días previos a la elección, Monckeberg y sus compañeros de lista se mostraron favorables a buscar una apertura hacia el centro político, mientras que Larraín se ve más cercano a los sectores que apoyaron la dictadura de Augusto Pinochet.
Tras el triunfo electoral, el presidente reelegido llamó a su contrincante a trabajar juntos para conseguir "un partido aún más integrado, que sea la pata más sólida del gobierno de Sebastián Piñera".
Monckeberg recogió el guante lanzado por Larraín y señaló que "vamos a estar trabajando en conjunto con la directiva, con nuestro partido de siempre, porque queremos que le siga yendo tan bien como hasta ahora. Porque al partido le tiene que ir bien y eso es garantía de que al Gobierno le va a ir bien".