Los populismos en Latinoamérica pueden ser de izquierdas o de derechas, pero todos ellos tienen una concepción "caudillista" del poder y coinciden también en su "vulneración" y "desprecio" a las leyes, afirma el catedrático y analista Carlos Malamud, quien acaba de publicar un ensayo sobre este tema.
Malamud, catedrático de Historia de América de la Universidad Nacional de Educación a Distancia e investigador del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales, es el autor de "Populismos latinoamericanos. Los tópicos de ayer, de hoy y de siempre".
En una entrevista con Efe, Malamud subraya que "el populismo no es un fenómeno nuevo en América Latina", sino que, por el contrario, sus raíces están en el primer peronismo de Argentina, a mediados del siglo XX.
No obstante, subraya refiriéndose concretamente al fenómeno del bolivarianismo propugnado por el presidente venezolano Hugo Chávez, este populismo del umbral del siglo XXI tiene nuevas facetas, como "el manejo de la cuestión económica" y su "proyecto hegemónico continental".
"El peronismo no implicaba un proyecto de largo alcance, sino nacional", mientras que estos populismos de ahora, "sin perder ese carácter nacional, se impulsan al conjunto de la región", subraya.
Malamud destaca que su objetivo es "mostrar los principales mecanismos" del populismo latinoamericano, dejando "hablar a sus protagonistas, para ver qué mecanismos, qué pensamientos y qué acciones llevan a su práctica".
"Hay prácticamente tantas definiciones de populismo como de terrorismo y es un concepto que se puede extender a la izquierda y a la derecha, a gobiernos democráticos y no democráticos", dice el catedrático.
Es cierto, señala Malamud, que el concepto de populismo tiene hoy día "una cierta connotación negativa", aunque bien es cierto, argumenta, que en estos momentos los populistas que en América Latina reciben "el apelativo de bolivarianos" tienen un proyecto "que muchas veces es contradictorio con el ejercicio de la democracia".
El autor de "Historia de América" (2005) subraya que lo que quiere demostrar en su nueva obra es precisamente "la concepción personalista y caudillista del poder (populista), su desprecio por las leyes y las reglas de juego, la vulneración de esas leyes y la adaptación de las mismas cuando es necesario y conviene a sus intereses".
También es propio de estos populismos, añade, "el desprecio a la alternancia y la falta de respeto de las minorías", cuestiones que estudia en este ensayo.
Malamud diferencia entre el populismo que se dice izquierdista en algunos de los países latinoamericanos y la socialdemocracia asentada desde hace tiempo en la región.
"Hay una contradicción cada vez más evidente entre una izquierda que podríamos llamar socialdemócrata en América Latina y otra que no lo es. Lo que separa una de la otra es el respeto por las reglas del juego, de la legalidad y de las instituciones", afirma.
Así, resalta la dificultad que encuentra el populismo bolivariano para asentarse en países como Brasil, Uruguay o incluso Chile, con un sistema de partidos de corte socialista o socialdemócrata fuerte.
Compara el izquierdismo más democrático del gobernante Frente Amplio uruguayo con los Gobiernos de la vecina Argentina, donde los sucesivos "reclamos a la justicia social" del matrimonio Kirchner (el ex presidente Néstor Kirchner y su esposa, la actual mandataria, Cristina Fernández) "no concuerdan con la política que uno supondría como consecuentemente de izquierdas".
Malamud también se refiere a Colombia, donde el populismo bolivariano tampoco encontró el caldo de cultivo propicio.
"No se dan las circunstancias debido a la gran movilización social que hay en el país en contra del fenómeno del terrorismo y el narcotráfico, y esto, de alguna forma, dificulta la emergencia de un mensaje como el anterior", destaca.
El analista cita el ejemplo de los comicios presidenciales colombianos, donde "la apuesta de Hugo Chávez por (Antanas) Mockus, sin que éste congeniara en realidad con el presidente venezolano, ha resultado contraproducente para las posibilidades del candidato verde de obtener un mejor resultado electoral".
Juan Antonio Sanz