Después de 30 años de la aparición de la epidemia del sida, un nuevo fármaco permite vislumbrar atisbos de luz en el campo de la prevención, un pilar fundamental para evitar la propagación del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).
Un estudio internacional, en el que más del 55 por ciento de 2.499 participantes procedían de Perú, sienta las bases para implementar programas de prevención contra las infecciones del VIH, explicó hoy a Efe Juan Guanira, uno de los investigadores principales del proyecto.
La iniciativa, que fue presentada ayer en simultáneo en Lima y Washington, estuvo dirigida por el doctor norteamericano Robert Grant Gladstyone, del Instituto de Virología e Inmunología en San Francisco (California), y tuvo de co-jefe al científico peruano Javier Lama.
Los llamados métodos preventivos, como el uso de preservativos o el concienciar a la población de reducir el número de parejas sexuales diferentes, no han sido lo bastante eficaces hasta el momento, según Guanira.
Como fórmulas de mitigación, algunas de las políticas centraron su estrategia en la prevención de las enfermedades de transmisión sexual en la década de los 90, que reducía la posibilidad de infección en más del 40 por ciento.
Años más tarde, en 2007, un estudio reveló que la circuncisión resultaba eficaz en un 60 por ciento para evitar una infección en el caso de relaciones heterosexuales, pero no abordaba los resultados en el caso de homosexuales y transexuales, grupo de población en el que se registran los mayores índices de propagación del VIH.
Guanira añadió que esta práctica era viable en países africanos, pero de difícil aplicación en el continente latinoamericano, supuestamente por razones culturales.
A estas investigaciones se sumó la aparición de una vacuna, que tiene una eficacia del 31 por ciento, o la aplicación de una mucosa sobre la piel, pero, en opinión del científico, todavía era necesario idear nuevas fórmulas para evitar infecciones del VIH, que afecta actualmente a 33,3 millones de personas en el mundo.
La insistencia científica desembocó en un nuevo estudio denominado Iniciativa Profilaxis Pre Exposición, que reveló que la ingesta de una única pastilla basada en dos compuestos químicos, junto con el uso de otros métodos anticonceptivos, logra reducir en un 43,8 por ciento el riesgo de contraer el VIH.
Los datos publicados ayer son el resultado de una investigación clínica iniciada en junio de 2007 en la que participaron 2.499 hombres homosexuales, bisexuales y transgénero de Brasil, Ecuador, Perú, Sudáfrica, Tailancia y EE.UU. con "alto riesgo" de infectarse.
La mitad tomó diariamente un antirretroviral conocido como Truvada, que combina emtricitabina (200 miligramos) y tenofovir (300 miligramos), mientras que el resto tomó una placebo.
Después de los dos años y medio que duró el estudio, hubo un total de cien casos de infectados de VIH.
Los científicos detectaron 36 dentro del grupo de los 1.251 pacientes que tomaron Truvada y 64 entre los 1.248 participantes sometido a un placebo, lo que demuestra que la efectividad en reducir el riesgo de infección fue del 43,8 por ciento.
Javier Lama aseguró además que la ingesta habitual de la pastilla, combinada con métodos de protección como los preservativos, reduce hasta en un 73 por ciento la posibilidad de infección.
El estudio es tan sólo la base sobre la que continuarán las investigaciones, pues quedan todavía aspectos fundamentales por determinar desde el punto de vista científico: la frecuencia de ingesta de la pastilla y a qué tipo de persona sexualmente activa se debe recomendar (grupos de alto o mediano riesgo), por ejemplo.
Conscientes de esta necesidad, se trabaja en otros siete proyectos en África, Asia y Suramérica, que toman como referencia a participantes de diferentes perfiles para determinar la efectividad del tratamiento, cuyas conclusiones definitivas se conocerán hacia 2013.
"Todos esperamos que en algún momento no haya epidemia. Va a ser un trabajo largo, pero estos son pasos que se están dando, y pasos en la dirección correcta", aseguró el científico.
Con los datos sobre la mesa, serán los organismos supranacionales y los gobiernos los que deberán coordinar políticas de prevención en el futuro, aseveró.
Para Guanira, se ve una luz de esperanza al final del túnel, aunque el reto pasará por motivar al consumo preventivo del fármaco, como una forma de luchar contra una enfermedad que el año pasado se cobró la vida de 58.000 personas en Latinoamérica.