Un exfuncionario brasileño niega las denuncias de corrupción y frustra a la oposición


Un exfuncionario del Ministerio de Transportes de Brasil, destituido por denuncias de corrupción que también le costaron el cargo al titular de la cartera, negó hoy ante una comisión del Senado las acusaciones y frustró a la oposición, que esperaba que el interrogado salpicara a otras autoridades.


Luiz Antonio Pagot, que hasta la semana pasada fue director del Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes (Dnit), negó hoy en un interrogatorio en el Senado todas las acusaciones de corrupción en el Ministerio de Transportes y absolvió al Gobierno de cualquier cargo.


Pagot fue llamado a la Comisión de Transportes del Senado debido a que, según versiones de la prensa, estaba dispuesto a involucrar en el escándalo a importantes colaboradores de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, entre ellos al ministro de Comunicaciones, Paulo Bernardo Silva.

 

En declaraciones que concedió poco después de ser destituido, el funcionario afirmó que sólo cumplía órdenes y que los contratos por valores superiores a los del mercado, que fueron firmados por el Dnit durante su gestión, fueron previamente acordados por correligionarios de Rousseff.


Sin embargo, Pagot negó hoy en la comisión senatorial cualquier irregularidad en los contratos, atribuyó los precios elevados de algunos proyectos a exigencias ambientales y dijo que todas las decisiones del Dnit son vigiladas por los organismos fiscalizadores.


Pagot fue uno de los cuatro altos funcionarios del Ministerio de Transportes destituidos el 2 de julio pasado luego de que un semanario publicara una serie de denuncias sobre fraudes en licitaciones públicas convocadas por esa cartera.

 

Además del director del Dnit también fueron destituidos de sus cargos el jefe de Gabinete del Ministerio, Mauro Barbosa da Silva; el asesor Luis Tito Bonvini, y el director presidente de la estatal operadora de ferrocarriles Valec, José Francisco das Neves.


Según el semanario Veja, los cuatro fueron responsables por contratos que sirvieron para el desvío de recursos públicos en favor de dirigentes del oficialista Partido de la República (PR).


La crisis generada por las denuncias se agravó el pasado jueves cuando el ministro de Transportes, Alfredo Nascimento, uno de los principales líderes del PR, renunció a su cargo presionado por las acusaciones de corrupción.

 

Nascimento fue el segundo ministro en dimitir desde enero pasado, cuando Rousseff asumió su mandato -el primero fue el titular del Ministerio de la Presidencia Antonio Palocci, que también se vio obligado a abandonar el Gobierno por sospechas de corrupción-.


Para superar la crisis, Rousseff nombró ayer como nuevo ministro de Transportes a Paulo Sergio Passos, un técnico vinculado al PR que tenía el cargo de viceministro y que ejercía interinamente como titular.


En su comparecencia de hoy, Pagot, también afiliado al PR, negó que los recursos del Ministerio hubiesen sido desviados hacia cuentas de ese partido.

 

"El PR no utilizó el Dnit para captar o buscar dinero para sus cofres", afirmó.


"Niego vehementemente (que el dinero público haya sido desviado). Ni para (beneficiar) la campaña (electoral) de la presidenta Dilma, ni para mi partido, ni para algún gobernador", agregó.


El funcionario admitió que Rousseff llegó a cuestionar el alto costo de algunos contratos en una reunión que tuvo con altos cargos del Ministerio pero que en la misma se le explicó que el incremento se produjo por complementos acordados posteriormente.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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