Un ganadero fue secuestrado en el norte de Paraguay por un comando armado que dijo pertenecer al Ejército del Pueblo Paraguayo y dejó en el vehículo usado para huir una bomba que al explotar hoy causó heridas a dos policías.
Las autoridades confirmaron hoy el secuestro de Fidel Zavala, miembro de una conocida familia de ganaderos del departamento de Concepción, en la frontera con Brasil, y la explosión del artefacto explosivo en medio de la operación de búsqueda de los secuestradores y su rehén.
Los agentes Hugo César Romero, de 29 años, y Víctor Manuel Martínez, de 29, resultaron heridos cuando trataban de verificar si una camioneta abandonada era el vehículo en el que Zavala fue sacado a la fuerza de la hacienda "Rancho Z", situada en la localidad de Paso Barreto, a 500 kilómetros al norte de Asunción.
Romero sufrió "excoriaciones múltiples en la cara", mientras que Martínez una "herida penetrante en la región frontal lado derecho con exteriorización de masa encefálica".
Zavala, de 45 años, fue secuestrado el jueves por la noche por un grupo de al menos diez personas armadas que irrumpió en la hacienda con uniforme militar y armas de guerra.
Las autoridades informaron de que los secuestradores se identificaron como miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y pidieron un rescate de cinco millones de dólares.
"La familia está en comunicación con los captores, nosotros nos hemos apartado, no podemos hacer nada que pueda poner en riesgo la vida del señor Zavala", afirmó hoy en una rueda de prensa el ministro paraguayo del Interior, Rafael Filizzola, tras informar de lo ocurrido al jefe de Estado, Fernando Lugo.
"Los integrantes del EPP son personas entrenadas, son profesionales", apuntó el ministro, quien sostuvo que unos documentos desenterrados hace unos meses en Concepción "hablaban de que iban a realizar secuestros u otras actividades para proveerse de recursos".
Añadió que el grupo opera en zonas boscosas y de difícil acceso, así como en asentamientos campesinos en los que sientan sus bases organizaciones de izquierda.
A este grupo, a la que las autoridades vinculan con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se atribuyó el secuestro en la misma región del ganadero Luis Lindstron, liberado el 12 de setiembre de 2008 tras el pago de un rescate de 300.000 dólares.
El EPP también se responsabilizó de la autoría de ataques y robos de armas de un puesto policial y un destacamento militar, así como de la quema de tractores y otras maquinarías agrícolas de cultivadores de soja de la región.