Un hombre mató a balazos a ocho personas en una aparente rencilla familiar en Virginia en lo que el gobernador del estado, Robert McDonnell, calificó como "una horrible tragedia".
Fuentes policiales indicaron que el hombre huyó para ocultarse en una zona boscosa cerca a la localidad de Appomattox, en el centro del estado, y que está rodeado por la policía.
En la operación intervienen miembros de la policía local y de la policía local. El lugar donde ocurrió el incidente está a unos 120 kilómetros al oeste de la ciudad de Richmond y a unos 250 kilómetros de Washington, la capital del país.
"Los pensamientos del gobernador están con las víctimas y con sus familiares. Está siguiendo la situación muy de cerca", indicó una declaración emitida por su oficina.
Las autoridades dijeron que el hombre, identificado por algunos medios como Christopher Speight, de 39 años, aparentemente también disparó contra un helicóptero de la policía que se vio obligado a descender en el vecino aeropuerto regional de Lynchburg tras sufrir una rotura en su estanque de combustible.
Fuentes policiales citadas por los medios locales informaron de que los cadáveres de siete personas fueron encontrados en una casa del lugar y que la octava víctima fatal falleció cuando era llevada al hospital.
Este ha sido el peor incidente de violencia desde que un estudiante de origen vietnamita matara a 32 personas y se suicidara en el Colegio Tecnológico de Virginia, en 2007.
En declaraciones al diario The Washington Post, Samuel Carter, vicepresidente del Consejo de Supervisores de Appomattox, dijo que al parecer el hombre había matado a su mujer y a su hijo durante una disputa familia.
Añadió que en el incidente también pereció un adolescente y otra persona más. El diario aclaró que Carter habló sobre el incidente antes de que las autoridades confirmaran las ocho muertes.
Según relató Tom Molnar, portavoz de la policía estatal, el incidente comenzó cuando un ayudante del alguacil descubrió la presencia de un cadáver junto a un camino tras recibir una llamada de emergencia.
Cuando el ayudante del alguacil llegó al lugar escuchó varios disparos, explicó Molnar en una conversación con periodistas durante la que rehusó ofrecer otros detalles señalando que forman parte de la investigación.
Nuevo tiroteo se suma a lista de sucesos
El 5 de marzo del pasado año cinco personas murieron en Cleveland (Ohio) por el ataque de un hombre armado con una pistola semiautomática.
Cinco días después otro hombre asesinó a diez personas en las proximidades de Samson (Alabama) antes de suicidarse. Cinco de las víctimas eran familiares del agresor, que guardaba una lista de las personas que le habían "perjudicado".
El 29 de marzo ocho personas murieron y varias más resultaron heridas en una residencia para ancianos y enfermos de Alzheimer en Carthage (Carolina del Norte), que fue atacada por un hombre, quien resultó herido por la Policía.
El 3 de abril un hombre armado mató a trece personas en un centro de atención a inmigrantes y refugiados en Binghamton, en el Estado de Nueva York. Después, el agresor se suicidó.
El 5 de agosto cinco personas perdieron la vida y quince resultaron heridas cuando un hombre irrumpió a balazos en un gimnasio de las afueras de la ciudad de Pittsburgh, en Pensilvania.
El 29 de agosto fueron encontradas siete personas muertas y otras dos heridas, una de las cuales falleció poco después, en el vecindario de casas móviles "New Hope" en el condado de Glynn (Georgia). Fue detenido y acusado de homicidio un joven de 22 años que había alertado de la tragedia. Entre los fallecidos estaban el padre, un tío y varios primos del presunto agresor.
El 20 de septiembre 2009 se hallaron los cadáveres de una mujer y sus cinco hijos, de entre 9 años y 11 meses, en un apartamento de North Naples en el Condado Collier (Florida). Mesac Damas, marido y padre de las víctimas, confesó el crimen tras ser detenido en Haití y aseguró que actuó poseído por "fuerzas místicas".
El 6 de noviembre el comandante Nidal Malik Hasan, un psiquiatra especializado en estrés postraumático, mató a trece personas e hirió a otras treinta, en la base militar de Fort Hood (Texas).
Ya en 2010, el pasado 7 de enero, Timothy Hendron, de 51 años y ex empleado de una compañía eléctrica de San Luis, entró en un edificio de la empresa armado con un rifle AK47 y disparó de forma indiscriminada. Murieron cuatro personas, incluido el agresor.
El 16 de abril de 2007 ocurrió una de las mayores matanzas de los últimos cincuenta años en Estados Unidos cuando el estudiante surcoreano Cho Seung Hui mató a 32 alumnos y profesores en la Universidad Politécnica de Virginia y luego se suicidó.
El 18 de julio de 1984 Oliver Humberty, veterano de Vietnam, asesinó a tiros a 22 personas e hirió a otras 18 en un restaurante de comida rápida McDonald de San Isidro, en San Diego (California), antes de ser abatido por la policía.
También se encuentra entre los ataques más sangrientos ocurridos en Estados Unidos el protagonizado el 16 de octubre de 1991 por George Hennard, un camionero que asesinó a tiros a veintidós personas en una cafetería de Killeen (Texas) y después se suicidó.