Un informe de una consultora dado a conocer hoy revela que BCE, la mayor compañía de telecomunicaciones canadiense, no cumple los requisitos para ser vendida a un fondo de pensiones por 52.000 millones de dólares canadienses (42.276 millones de dólares estadounidenses).
BCE, propietaria de la telefónica Bell, informó a través de un comunicado que de acuerdo a un informe preliminar remitido por la firma contable KPMG "no cree que estará en posición" para cumplir las condiciones del acuerdo en la fecha de venta, el 11 de diciembre.
El acuerdo con el fondo de pensiones de los Profesores de Ontario establece que para cerrar el acuerdo en esa fecha, BCE tiene que estar en posición de solvencia positiva.
El director financiero de BCE, Siim Vanaselja, dijo que la empresa está "disgustada con el informe preliminar de KPMG sobre la solvencia posterior a la transacción, que está basada en numerosas suposiciones y metodologías que estamos revisando en estos momentos".
Vanaselja añadió que la compañía está en desacuerdo con el análisis de KPMG, según el cual "BCE no cumpliría la definición técnica de solvencia".
Pero BCE también añadió que si KPMG no produce una opinión favorable antes del 11 de diciembre, "es improbable que se efectúe la transacción".
Por su parte, el presidente y consejero delegado de BCE y Bell, George Cope, dijo que "hoy en día, BCE disfruta de un calificación de crédito sólida, tiene 2.800 millones de dólares canadienses (unos 2.276 millones de dólares estadounidenses) en líquido, un nivel bajo de deuda a medio plazo y sigue produciendo sólidos resultados operativos".