Un juez estadounidense examinará la petición presentada por el nuevo abogado de Pablo Ibar, español condenado a pena de muerte en EEUU, de que se abra un nuevo proceso judicial que permita revisar la sentencia.
Benjamín Waxman, el nuevo abogado de Ibar, señaló que ha presentado un escrito al juez Jeffrey Levison en el que solicita la reapertura del caso, con el argumento de que la defensa jurídica que recibió Ibar durante el proceso fue inadecuada y deficiente, informó una fuente del despacho del letrado.
En la vista oral celebrada el jueves en un tribunal del condado de Broward (Florida), Waxman explicó al magistrado la solicitud con la que se persigue iniciar un nuevo juicio y puso de relieve además que la pruebas que fueron presentadas en contra de su defendido eran defectuosas.
De padres vascos emigrados en los años 70 a Estados Unidos, Pablo Ibar, sobrino del boxeador ya fallecido José Manuel Ibar "Urtain", nació en ese país y tiene la doble nacionalidad.
Pablo Ibar fue condenado a muerte en el año 2000 por los asesinatos en 1994 de Casimir Sucharsky, dueño de un local nocturno y dos modelos, Sharon Anderson y Marie Anderson, que estaban en su casa, un crimen que fue grabado por cámaras de seguridad.
Sucharsky había instalado unos días antes un sistema de vigilancia en su casa y las cámaras de vídeo en la sala grabaron durante 22 minutos el triple crimen.
Ibar, preso desde 1994, se encuentra desde el 2000 en el corredor de la muerte de la penitenciaría de Starke (Florida).
El Tribunal Supremo de Florida ratificó esta condena el 9 de marzo de 2006, aunque reconoció que hubo irregularidades en el juicio, según la familia de Ibar y de Andrés Krakenberger, de Amnistía internacional.
La defensa de Pablo Ibar señaló ese año que pruebas consideradas durante el primer juicio -que fue declarado nulo- como la camiseta que tapa la cara del asesino durante toda la grabación de vídeo en la que se basa la acusación "no se considera como prueba fundamental en el segundo juicio" -en el que se le sentencia a muerte- cuando se demuestra que el ADN no corresponde al de Pablo.
Asimismo, tampoco corresponden ninguna de las huellas encontradas en el escenario del crimen, afirmó entonces la defensa.
Amnistía Internacional está ayudando a la familia Ibar a recaudar fondos para reclamar ante el primer tribunal que le condenó a muerte que declare el juicio nulo por la incompetencia del abogado de oficio que le defendió.
"No hubo ninguna prueba física, ni huellas digitales, ni pruebas de sangre o de ADN, que pudieran vincular a Pablo Ibar con la escena del crimen", según esta organización, que mantiene que la condena se basó en un vídeo "borroso" grabado por una cámara de vigilancia.
El pasado febrero, Cándido Ibar, el padre del preso español, recorrió España agradeciendo el apoyo económico que está recibiendo para iniciar un nuevo proceso que permita revisar la sentencia que condenó a su hijo.
Por su parte, el secretario de Estado de Justicia español, Julio Pérez, señaló en octubre pasado que el Ejecutivo le ha prestado "atención y ayuda" a Pablo Ibar con el objetivo de lograr la revisión de su juicio.
En los últimos años se han registrado cinco casos de españoles condenados a muerte en el extranjero: Julio Mora, Joaquín José Martínez y Pablo Ibar, en Estados Unidos; Nabil Manakli, en Yemen, y Francisco Larrañaga, en Filipinas.