El principal organismo antimonopolio de Brasil condenó hoy por unanimidad a la cervecera AmBev a pagar una multa récord de 352 millones de reales (unos 176 millones de dólares) por perjudicar la competencia.
La multa, impuesta por el Consejo Administrativo de Defensa Económica (Cade), fue más del doble de la que hasta ahora era la mayor infracción ordenada por el organismo, contra la siderúrgica Gerdau, por valor de 156 millones de reales (unos 78 millones de dólares).
Según el Cade, la empresa AmBev, multinacional belgo-brasileña que produce las cervezas Skol, Brahma y Antarctica, entre otras, fue multada por exigir la exclusividad de sus productos en los puntos de venta e inhibir así la comercialización de otras marcas por medio de programas de fidelización.
Para el organismo antimonopolio, esta situación ha perjudicado a otras empresas del sector cervecero y también al consumidor.
Así, según el relator del proceso contra AmBev, Fernando de Magalhaes Furlan, los consumidores son "los más perjudicados" ya que "no tendrán ni la variedad ni los precios deseados".
Furlan criticó también que la empresa "siempre actuó en el límite de la legalidad" y argumentó que como líder de un sector en el que ocupa hasta el 70% del negocio, "tiene responsabilidad sobre actos que repercuten en todo el mercado".
El valor de la multa corresponde al 2% de la facturación bruta de la empresa en 2003, fecha anterior al comienzo del proceso contra la compañía.
Además, el Consejo determinó que la compañía debe poner fin a sus programas de fidelidad que exigen exclusividad bajo pena de una multa diaria de 53.200 reales (unos 27.000 dólares).
El proceso contra AmBev fue abierto en 2004 tras una denuncia de la empresa Schincariol, competidora en el sector cervecero, por los programas de fidelización de puntos de venta.
En la denuncia, Schincariol acusaba a AmBev de ofrecer a bares, supermercados y otros locales acuerdos de exclusividad, descuentos y bonificaciones para que los puntos de venta comercializasen los productos de esta empresa.
Según Schincariol, los programas de la multinacional belgo-brasileña redujeron la participación en el mercado de las cervezas Nova Schin y Kaiser en un 20%, mientras que las marcas de la empresa denunciada incrementaron su presencia en un 8,5%.
Por su parte, AmBev alegó que sus programas de fidelización no sólo eran legales sino que beneficiaban al consumidor y al punto de venta.