Un "Pacto por la vida" ha permitido a las autoridades del estado brasileño de Pernambuco sacudirse del estigma de ser el más violento del país y reducir en más del 12% anual el número de homicidios desde 2008.
El asesor especial de seguridad de la Gobernación de Pernambuco y creador del "Pacto por la vida", José Luiz Ratton, explicó a Efe que "el diálogo con la sociedad fue el pilar para la creación del plan", puesto en marcha en mayo de 2007 bajo un modelo de gestión administrativa tomado del sector privado.
Según explicó, cada comisaría policial de Pernambuco tiene que cumplir semana a semana una meta de reducción de muertes violentas registradas en su jurisdicción y aumentar paralelamente el número de investigaciones y prisiones, en un trabajo conjunto de las Policías Civil y Militar.
El plan, elaborado por representantes del Gobierno, de la sociedad civil y académicos, tomó como modelo experiencias exitosas del combate a la violencia en otros países, como Estados Unidos y Colombia.
"Elaboramos un modelo ajustado a nuestra realidad, dando prioridad a la reducción de homicidios como una política pública sin criminalizar la pobreza o los movimientos sociales y con la presencia del Estado y una articulación permanente", apuntó Ratton, sociólogo y profesor de la Universidad Federal de Pernambuco.
Según la Secretaría de Defensa Social, la inversión anual del plan es de 53,6 millones de reales (unos 29,9 millones de dólares), presupuesto destinado en particular a la contratación de casi 7.000 agentes, modernización tecnológica y compra de patrullas.
La creación de un banco unificado de datos para los homicidios, con archivos de huellas dactilares, fotografías y retratos robot, así como las pulseras de identificación de cadáveres con código de barras para evitar duplicidad en el conteo, son algunas de las herramientas para garantizar la estadística que fija las metas del plan.
El sociólogo español Gerard Viader Sauret, gerente de Análisis Criminal y Estadística de la Secretaría, es el responsable por la metodología adoptada para contabilizar las muertes violentas.
Pernambuco es el único estado brasileño que contabiliza también como homicidio las muertes ocurridas en enfrentamientos con las fuerzas del orden.
Recife, que fue la capital más violenta del país, redujo hasta noviembre en un 19% su tasa de homicidios, cuya meta en el estado es del 12%, y acumula en el año más de 65 días con cero homicidios.
"Es una cifra muy significativa para una ciudad con casi tres millones de habitantes", señaló el comisario Joselito Amaral, jefe del Departamento de Homicidios de la Policía Civil.
A pesar de la reducción de crímenes desde que se implantó el plan, el número mensual promedio de procesos e investigaciones por homicidios subió de 15 a 100, con prisión de acusados en el 15,13% de los casos.
El juez Humberto Inojosa, corregidor de Presidios en Pernambuco, comentó al respecto que el plan obligó al sector judicial del estado a contratar 1.839 funcionarios para "agilizar los procesos y garantizar también el cumplimiento de los derechos humanos en las prisiones".
"Con más casos resueltos rápidamente hay en consecuencia menos impunidad y bajan los delitos", explicó Inojosa.