Dos organizaciones pusieron en marcha un proyecto piloto para ayudar a menores guatemaltecos que emigraron a EEUU, muchos de ellos en solitario, y son después deportados a su país sin asistencia legal ni acompañantes familiares.
Las organizaciones Niños en Necesidad de Defensa (KIND) y el Fondo Global por la Niñez (GFC) son los responsables de esta iniciativa que pretende proveer una red de asesoramiento legal, asistencia y seguridad a estos jóvenes, muchos de los cuales no saben qué les espera en su país.
Alrededor de 8.000 menores de una media de 15,5 años emigran a los Estados Unidos cada año sin sus padres o representantes legales, y son puestos bajo custodia del Gobierno de EEUU, según estimaciones de KIND.
Un 85 por ciento de estos menores son de Centroamérica y aproximadamente un 20 por ciento de ellos proceden de Guatemala, el segundo país con más jóvenes en esta situación, por detrás de El Salvador y seguido de Honduras.
Muchos de estos niños y adolescentes llegan al país norteamericano para escapar de situaciones de maltrato, violencia o persecución; otros son abandonados por sus familias o vienen a reunirse con sus padres, y otros son objeto de tráfico humano.
La responsabilidad legal de EEUU sobre ellos acaba cuando se cruzan las fronteras, pero según dijo a Efe la directora ejecutiva de KIND, Wendy Young, "la responsabilidad moral" no termina ahí.
"Es una situación horrible, muy complicada para estos niños. La ley dice que tienen derecho a un abogado, pero sin coste para el Gobierno", explicó.
Según Young, este vacío de asistencia legal ha provocado situaciones en que el menor no consigue un abogado y "se puede ver a un niño solo sentado en un juzgado mientras el fiscal le acusa", aseguró.
Además de estar en contacto con las autoridades, KIND y GFC, que cuentan con la ayuda de 1.900 abogados voluntarios, reciben llamadas de albergues o escuelas con casos de menores a punto de ser deportados.
Las circunstancias de estos jóvenes pueden ser "radicalmente diferentes". Por ejemplo, un adolescente que cruzó la frontera sureña de EEUU después de subir a trenes y autobuses, y andar a través de la frontera.
Pero Young también se ha encontrado con casos de bebés de 2 años que han llegado del brazo de amigos de familiares y al ser interceptados en el país se enfrentan a la deportación.
Para la organización, el auxilio y asistencia legal a estos jóvenes es una "parte vital para ayudar a acabar este ciclo de migración peligroso".
Según KIND y GFC, "muy a menudo los niños son retornados a circunstancias inciertas donde su bienestar o incluso sus vidas pueden estar en peligro".
Como medidas de asistencia, el proyecto ofrece abogados a estos niños y, por ejemplo, el Fondo Global por la Niñez apoya a organizaciones no gubernamentales locales en Guatemala con el fin de asistir a los menores retornados.
También en Guatemala las organizaciones intentan coordinar la entrada a la escuela del niño u otras actividades, y ofrecerles el acceso a servicios legales y de salud.
"Creemos que esta iniciativa es un ejemplo perfecto del poder de las organizaciones basadas en la comunidades locales, con liderazgo local," dijo en un comunicado Maya Ajmera, presidenta del Fondo Global por la Niñez.
El proyecto está financiado por la Fundación Howard G. Buffett y es una de las primeras iniciativas de este tipo, según los organizadores.