Un símbolo y un prometedor proyecto


Las Torres Gemelas de NY, uno de los símbolos más conocidos de la Gran Manzana, fueron construidas en 1973. En ese año el arquitecto Minoru Yamasaki colocó la última pieza de este gigante que estaba considerado como el tercer rascacielos del planeta, con una altura de 410 metros de altura y 110 plantas. Sólo el edificio Sears de Chicago, con una planta que se eleva a 442 metros del suelo, y las Torres de Kuala Lumpur de Malasia de 452 metros superaban al coloso de Manhattan.
En sus más de un millón doscientos mil metros cuadrados trabajaban diariamente unos 55,000 empleados de 60 firmas, y más de 150,000 visitantes se embarcan en sus ascensores ultrarrápidos para contemplar las espectaculares vistas de la ciudad. Tenía también unas 43,600 ventanas.
Hace tan solo unos meses, los dos edificios, propiedad de la autoridad portuaria de NY y Nueva Jersey, habían pasado a manos privadas, en lo que se consideró la operación inmobiliaria más importante de la ciudad y una de las más importantes de EU. Sus nuevos propietarios, Silverstein Propierties Inc. Y Wesfield America tenían ‘grandes planes’ para su flamante adquisición: habían proyectado la construcción de apartamentos de alto standing. El acuerdo, con una vigencia de 99 años, supuso un desembolso de 3,200 millones de dólares.
El World Trade Center, formado por las dos torres y cuatro edificios más, podía considerarse como una ciudad dentro de la ciudad, cuenta con una comisaría, 16 restaurantes, 190 ascensores, que ascendían a ocho metros por segundo, librerías, tiendas de regalos, cafés, agencias de viajes, tiendas de regalos, un observatorio y una estación de metro. En su aparcamiento podían estacionar cerca de 2,000 vehículos.
Los primeros inquilinos se instalaron en 1970, en el 2001 más de 430 compañías de 28 países distintos tenían oficinas en las torres: corporaciones bancarias, firmas de Wall Street, empresas de seguros, transporte, importación y exportación, compañías dedicadas a distintas actividades comerciales. También se encontraban ubicadas en estos edificios oficinas del Gobierno.
Las torres eran tan grandes que necesitaban un código postal solamente para cubrir todas las plantas.
Desde el atentado de 1993, cuando un grupo integrista islámico mató a seis personas y dejó más de 1,500 heridos, los sistemas de seguridad del edificio fueron reforzados vigorosamente. Para acceder a los ascensores de las torres era necesario un pase especial. Todos los visitantes tenían que pasar un control, que incluía una fotografía y sus nombres comprobados en un terminal conectado con el FBI.
En el garaje subterráneo también se extremaron las medidas de seguridad, detectores de explosivos y metales y un sistema que comprueba el peso de los vehículos y de su contenido. En caso de que éste fuera excesivo se disparaban las alarmas.
* Presidente del Ludwig von Mises Institute en Auburn, Alabama
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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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