Un tribunal danés dicta hoy sentencia contra once activistas de Greenpeace por irrumpir en la cena de jefes de Estado ofrecida por la reina Margarita II de Dinamarca con motivo de la cumbre climática mundial que se celebró en Copenhague en diciembre 2009.
En la vista final celebrada el pasado viernes quedó claro, sin embargo, que los once activistas evitarán la cárcel, ya que el fiscal se limitó a pedir penas de prisión condicional de 60 días y multas de 3.000 coronas danesas (unos 400 euros) para diez de ellos, además de la prohibición de volver a Dinamarca por 6 años para ocho de los imputados que son extranjeros.
Un undécimo acusado, que tiene antecedentes por casos de allanamiento de morada, se arriesga a una condena condicional de no menos de 70 días y una multa de 5.000 coronas (671 euros), mientras la organización Greenpeace Nordic, a una multa de 200.000 coronas (27.000 euros).
El alargamiento de la vista motivó que el juez aplazara hasta el lunes la sentencia de un caso en el que a los imputados se les acusa de falsificación documental, suplantar a autoridad pública y allanamiento de morada, agravado por una ofensa a la reina Margarita II, anfitriona de la cena.
El fiscal insistió el viernes en la gravedad de los hechos y en que estos no tenían nada que ver con la cumbre, además de considerar la irrupción de los activistas en el palacio de Christiansborg, escenario de la cena, como una amenaza indirecta a la monarca danesa.
"Greenpeace tiene que respetar las leyes como todo el mundo, no está por encima de la ley", dijo el fiscal, quien señaló que los hechos merecerían prisión incondicional, pero las "características especiales del caso" y que los acusados pasaran 20 días en prisión preventiva hacían que optara por rebajar la petición de pena.
Por el allanamiento, los acusados se arriesgaban a seis meses de cárcel, que podrían duplicarse por el agravante de la ofensa contra la reina, un delito no usado en ochenta años; por la falsificación de documento, a dos años; y por la suplantación, a una multa.
La defensa pidió la absolución por lo atípico de los hechos y lo que se juzga, una expresión política, un "grito de auxilio a los políticos y al mundo", según el abogado Jakob Arrevad.
"Nadie fue herido, nada fue destruido, lo único que pudo resultar ofendido fue el orgullo de la Policía", dijo Arrevad, quien rechazó que se pudiera hablar de falsificación cuando los acusados hicieron copias de documentos en los que no aparece una entidad expendedora.