Un viaje cada 30 días


Hoy 1 de septiembre, cuando se cumple un año de Gobierno de Martín Torrijos, se celebran también los primeros 365 días de una memorable promesa hecha aquel miércoles al mediodía.
El hijo del fallecido General Omar Torrijos, le hizo saber en aquel momento al pueblo, durante sus primeras palabras como mandatario, que: "ni el Presidente, ni los vicepresidentes, ni los ministros ni los directores de entidades podrán recibir los regalos a los que están acostumbrados, ni invitaciones a viajes que no tengan carácter oficial"...
Desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente: 12 viajes oficiales, varias cumbres y un partido de fútbol.
Sobre éste último, Torrijos se encargó de vaticinar lo que deparaba el futuro y poco después, cumplió el anuncio.
"Viajaré a acompañar a la selección a Guatemala, aunque me critiquen". Y lo hizo. El 17 de agosto abordó un avión con destino al Estadio Mateo Flores de la "Ciudad Imperial".
En efecto, no faltó quien lo criticara, pero ya era tarde. Torrijos estuvo presente en la estrepitosa derrota de Panamá, al igual que el diputado Rogelio Paredes; Renato Pereira, Ramón Cardoze, entre otros.
Y si de críticas se trata, utilizar el avión privado del empresario mexicano Carlos Slim para desplazarse a Roma, al sepelio del Papa Juan Pablo II, le valió muchas.
La premura y la falta de conexión directa justificaron la acción. Su peregrinar continuó. Hace unos días, el 20 de agosto, llegó a La Habana, Cuba, un viaje "extraño", comentaron algunos.
Pero, a ellos, Torrijos les respondió. Además de asistir a la primera graduación de indígenas panameños, intentaría restablecer las relaciones diplomáticas con este país. Es "un acercamiento con Cuba".
Lo cierto es que el Presidente parece no hacerle caso a sus detractores y para ratificarlo ha dicho que sería capaz de "llegar a la Luna" con tal de buscar inversiones.


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199926
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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