Una marcha reivindica el carácter flamenco de la periferia de Bruselas


Miles de personas participan hoy en la marcha anual del "Gordel" (cinturón, en flamenco), una fiesta familiar y deportiva en la que recorren a pie o en bicicleta la periferia de Bruselas y que tiene tintes reivindicativos para los flamencos, enfrentados a los francófonos en esta zona.


La celebración del "Gordel" tiene en esta ocasión como telón de fondo las negociaciones para formar gobierno, más de un año después de las últimas elecciones generales, que lleva a cabo el líder socialista francófono, Elio Di Rupo.


Una de las principales tensiones entre partidos francófonos y flamencos la constituye la escisión del distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV), que rodea la capital y que pertenece a Flandes a pesar de que cuenta con una alta población francófona que cuenta con privilegios lingüísticos, por su proximidad a la bilingüe Bruselas.

 

En medio de las discusiones, el "Gordel" ha adquirido un significado más político, a pesar de que sus organizadores han centrado el tema de este año en la importancia de una "alimentación sana" y en la "belleza de la naturaleza y el patrimonio".


Una de las razones de la politización de la marcha se desprende de la participación del responsable de Finanzas de la región de Flandes, Philippe Muyters, que pertenece a la formación política que venció en los últimos comicios, los soberanistas flamencos de la N-VA, según apunta el diario "Le Soir".


Mientras, Di Rupo, cuyo partido fue el segundo más votado en las elecciones, continúa durante el fin de semana "discretamente" los contactos con ocho formaciones políticas francófonas y flamencas para adaptar una propuesta de compromiso que presentó inicialmente en julio con el objetivo de que sirviera de base para las discusiones.

 

Ese documento proponía la escisión de BHV pero manteniendo la posibilidad de que los francófonos votasen a las listas electorales en su idioma en la capital, reformas económicas que incluían el saneamiento de 17.500 millones en el Gobierno federal hasta 2015, incrementar prestaciones sociales como la pensión mínima o dar nuevas competencias a las regiones.


Esa nota fue rechazada de pleno por el líder de la N-VA, Bart De Wever, que desde entonces se negó a tomar parte en las negociaciones con el resto de los partidos.


En un adelanto de una entrevista que ha concedido a la cadena francófona RTBF (no suele hablar con medios que no sean flamencos) que ha ofrecido hoy el programa "Mise au Point", De Wever aseguró que un fracaso de las negociaciones actuales favorecería a su formación.

 

Dijo además sentirse "decepcionado" por el hecho de que otro importante partido flamenco, el de los democristianos del CD&V, haya decidido seguir al resto y participar en las negociaciones que lidera Di Rupo.


"Será necesario que recuperen su coraje político. Deberán también reconocer que yo tenía razón si las negociaciones fracasan", comentó.


Por último, el ganador de los últimos comicios declaró que él "nunca había hablado de un Flandes independiente, sino de un Flandes en el seno de una Europa fuerte".

 

Según la RTBF, Di Rupo podría presentar mañana la nueva versión de su propuesta de compromiso.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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