Una posible reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, con la inclusión de miembros permanentes que no poseen armas nucleares, puede favorecer el desarme nuclear en el mundo, afirmó hoy el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim.
"Creo que hay una asimetría indebida en el hecho de que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad son potencias nucleares reconocidas", afirmó Amorim en una conferencia que dio hoy para los cursos de especialización de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).
"Eso no es sólo una fuente de desequilibrio, sino también de deslegitimación de las decisiones del Consejo", agregó el ministro y recordó que los únicos cinco miembros permanentes del organismo y con poder de veto (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia) son potencias nucleares.
Amorim defendió una reforma del Consejo de Seguridad, con la inclusión de nuevos miembros permanentes, que lo convierta en un organismo más representativo y menos un club de potencias nucleares.
El canciller propuso la inclusión en el Consejo de países como Alemania, Japón, Sudáfrica y Brasil, con relativa importancia mundial y que carecen de armas nucleares.
"Eso puede acabar con esa asimetría", aseguró.
"Confiamos en esa reforma porque no podemos resolver problemas con un foro que tiene como miembros las potencias de la Segunda Guerra Mundial. Eso no tiene sentido", dijo y señaló que el Consejo fue creado en un contexto totalmente diferente al actual.
Subrayó, además, que los miembros permanentes saben eso. "Saben que si se demoran, pueden ser necesarias reformas más profundas", dijo.
Una de las principales banderas de la política internacional brasileña es la inclusión del país como miembro permanente del Consejo de Seguridad, iniciativa en la que trabaja junto con Alemania, Japón, India y Sudáfrica.
"Hoy Brasil tiene un papel central en cualquier discusión mundial, pero el Consejo de Seguridad es una negociación difícil y compleja. Esa es una tarea que va quedar para el próximo Gobierno", agregó Amorim e indicó que el mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva termina en enero próximo.
El ministro agregó que no existe ninguna justificativa moral, ética o política en el actual contexto mundial para que los países sigan desarrollando armas nucleares.
Agregó que, como ese "riesgo siempre existe", para contener el impulso armamentista es necesario no sólo reformar el Consejo de Seguridad sino también revisar el actual tratado de no proliferación de armas nucleares, que fue negociado en otro contexto mundial y favorece a las actuales potencias.
"Ese tratado es desequilibrado e injusto. Al determinar que los desarmados no se armen también determinó que los armados se desarmen. Pero no estableció plazos y ese es el gran problema", argumentó.
Amorim aprovechó su aula para reiterar la posición brasileña de defender una solución negociada para la crisis provocada por la decisión de Irán de enriquecer uranio a más del 20%, lo suficiente para un arma nuclear, para su reactor de uso supuestamente médico.
Pese a que la mayoría de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad defiende la imposición de sanciones por considerar que Irán tiene un programa nuclear militar paralelo, Brasil defiende una solución negociada para evitar el aislamiento de ese país y que se repita una crisis como la ocurrida cuando se denunció sin pruebas que Irak tenía armas químicas.
"Somos a favor de un Oriente Medio libre de armas nucleares, y los Estados Unidos podían apoyar esa tesis. Somos a favor de la eliminación de las armas nucleares en general, somos a favor de las inspecciones en Irán y les dijimos eso a ellos. Pero es necesario que ellos demuestren alguna flexibilidad", afirmó.