El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) expresó su rechazo al procesamiento en un tribunal militar de la prisión de Guantánamo del joven canadiense Omar Khadr, que fue detenido en Afganistán y trasladado a esa base estadounidense en Cuba cuando tenía 15 años.
El director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake, advirtió en una una declaración que se puede leer hoy en la página web de la ONU que el caso puede establecer "un precedente internacional peligroso para otros menores que son víctimas de reclutamiento en conflictos armados".
"No se debe procesar a Omar Khadr en un tribunal que no está preparado, ni tiene la exigencia" de proporcionar "la protección especial y el tratamiento de juvenil que marca el derecho internacional" en este tipo de situaciones, afirmó el responsable estadounidense de Unicef.
Asimismo, recordó que los menores involucrados en conflictos armados son víctimas que actúan bajo coerción y deben ser quienes los reclutan el blanco de las actuaciones judiciales.
"Como Unicef ya ha expresado en declaraciones anteriores en este asunto, los ex niños soldados necesitan ser atendidos para rehabilitarlos y reintegrarlos en sus comunidades, no ser condenados y juzgados", insistió.
También pidió al Gobierno estadounidense que respete el espíritu del protocolo internacional sobre niños en conflictos armados, del que Washington es signatario, y del que se cumplen 10 años.
Lake, antiguo consejero de Seguridad Nacional en la Administración de Bill Clinton, recordó que Khadr es el último niño soldado que queda en la prisión de Guantánamo.
Un tribunal militar en Guantánamo inició el pasado 28 de abril las vistas preliminares del caso y se espera que el juicio por crímenes de guerra contra el joven se inicie el próximo 10 de agosto, según la ONU.
La representante especial del secretario general de la ONU para los Niños en los Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, ya pidió el pasado 5 de mayo la "liberación inmediata" del joven canadiense, que ahora tiene 23 años.
Khadr era apenas un adolescente cuando, supuestamente, lanzó una granada que mató a un miembro de las fuerzas especiales estadounidenses en Afganistán.
Al igual que Naciones Unidas, los grupos internacionales de derechos humanos han hecho valer las circunstancias especiales del joven para argumentar que fue adoctrinado y entrenado por Al Qaeda como un niño soldado, por lo que no debe ser condenado, sino rehabilitado.
Khadr se mudó a Afganistán cuando tenía diez años, acompañado de su padre, un militante de Al Qaeda cercano al círculo de Osama bin Laden, su madre y su hermana, que eran de la opinión de que los atentados del 11-S eran un ataque merecido, según la prensa estadounidense.
Su padre, Ahmed Said Khadr, un canadiense de origen egipcio, murió en 2003 en Pakistán durante un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad del país.