Unos 515 niños y adolescentes han sido detenidos por las fuerzas de seguridad de Guatemala en lo que va de 2010, señalados de cometer diversos delitos penales como asesinatos, extorsión, narcotráfico y robo a mano armada, informaron hoy fuentes oficiales.
"Existe mucha preocupación porque cada vez más jóvenes son captados por los grupos del crimen organizado y del narcotráfico, y a cambio de muy poco dinero los convierten en sicarios, secuestradores y distribuidores de drogas", dijo a Efe un portavoz de la Policía Nacional Civil (PNC).
Las estadísticas de esa institución señalan que durante 2009 fueron detenidos un total de 813 menores de edad, considerados por la legislación local como "jóvenes en conflicto con la ley" y no como delincuentes, a pesar de la gravedad de los delitos cometidos.
La mayoría de los menores que comenten ese tipo de crímenes pertenecen o están en proceso de ingresar a temidas pandillas juveniles, grupos a los que las fuerzas de seguridad vinculan con el crimen organizado y el narcotráfico.
El pasado jueves. un muchacho de 13 años de edad asesinó de dos disparos en la cabeza a una comerciante de 34 años que se negaba a pagar una extorsión exigida por un grupo criminal en un barrio popular del sur de la capital guatemalteca.
El "niño sicario", como le ha denominado la prensa local, confesó que éste era su séptimo asesinato y aseguró que quienes lo contrataron le ofrecieron como pago 100 quetzales (unos 12 dólares).
Al siguiente día, en el mismo barrio, las autoridades capturaron a otro menor de edad que portaba una pistola automática, y quien se ufanó de ser un "experimentado" sicario y de pertenecer a una pandilla juvenil que opera en ese sector.
El fiscal general de la república, Amilcar Velásquez, señaló en declaraciones a medios locales que los grupos delincuenciales "se aprovechan" de la situación legal de los menores ya que no pueden ser procesados.
Los niños y adolescentes delincuentes deben ser sancionados con mayor severidad porque, según Velásquez, están conscientes de los delitos que comenten.
Aunque para ello se requiere modificar el marco jurídico del país, el fiscal aseguró que esta es la única manera de "evitar una crisis social" de mayores dimensiones.
En Guatemala, según cifras oficiales, cada día son asesinadas en promedio 17 personas, crímenes que en su mayoría quedan en la impunidad debido a la debilidad del sistema judicial del país.
Aunque no existen cifras oficiales, las fuerzas de seguridad calculan que las temidas pandillas juveniles están integradas por unos 15.000 jóvenes, la mayoría menores de edad.